Relato enviado por:
Anonymous
el 13/1/2017.
Lecturas:17841 Etiquetas: colegialas
Relato completo
Marta era una chica de dieciséis años muy guapa y desarrollada.
Yo era su profesor de veintiocho años, deseando follármela.Ese día tocaba examen de lengua, como no ya había corregido unos exámenes me dediqué a corregir los exámenes de los que iban terminando.
Marta se acercó un par de veces para que le explicara sus dudas, y cuando terminó le corregí el examen, había sacado un tres.
Le eché la bronca por suspender y por montar follón con otra compañera y molestar compañeros que no habían terminado aún.
Cuando tocó el timbre indicando el intercambio de clase le dije que se quedara porque debía hablar con ella.
"¿Toca clase aquí?" Pregunté.
"No, a esta hora mi clase está vacía." Respondió.
"Has suspendido, y encima molestas en clase." Le reclamo.
"Lo siento, no estaba concentrada, ¿cómo puedo recuperarlo?" Preguntó.
"Sí aceptas haré que saques buenas notas." Dije acariciándole la cara y besandole suavemente el cuello.
"¿Qué debo hacer profe?" Dijo con los ojos cerrados y su respiración algo agitada.
"Buena chica." Besé sus labios y le susurré: "Ven hoy a las cuatro en punto, debo castigarte."
La acompañé a su clase y antes de entrar le advertí de que no podía decir nada sobre lo que acababa de pasar.
Entré con ella y le comenté a mi compañera de trabajo que le estaba echando la bronca y que por eso Marta había llegado tarde.
Eran las cuatro y diez, Marta no llegaba, cuando llegó le di un papel y me fui.
Quince minutos después apareció Marta, le abrí la puerta del coche y la llevé a mi casa.
En el camino ella me miraba.
"¿El castigo es corporal, no?"
Esa pregunta me había tomado por sorpresa, no esperaba que lo supiera.
"S-soy virgen." Dijo como pudo algo avergonzada.
"No voy ha hacer nada que tú no quieras, y sí el castigo es corporal" Respondí acariciando su rodilla.
"¿Qué tipo de castigo? ¿Algo así como BDSM o más suave como azotes?" Volvió a preguntar.
"¿Cómo sabes de esto?" Pregunté mientras aparcaba, estaba roja se acercó a mí y me dijo en el oído: "Veo porno."
"Eres una zorra." Le dije sin poder contenerme, es una pequeña zorra y la voy a castigar.
"Soy la pequeña zorra de mi profe." Dijo mordiéndose el labio.
Cuando subimos a mi casa le ordené que no podía hablar.
Le quite el top blanco que dejaba traspasar su sujetador negro, luego me senté en el sofá y cuándo la tuve delante le subí la minifalda y le quite el tanga negro. La tumbe en mis piernas y le acaricié las nalgas.
"A-azotame profe" Gimió.
"¿Has sido mala?" Le pregunté y ella asintió, le estiré del pelo y le dije: "No te he escuchado zorra."
"He sido muy mala profe." Gimió.
"¿Debo castigarte zorrita?" Pregunte y gimio.
"Sí, profe, tienes motivos para hacerlo." Gimió.
"Dimelos." Ordené.
"He suspendido tu examen. (Azote). He molestado en clase. (Azote). He llegado tarde al castigo. (Azote). He hablado sin tu permiso. (Azote muy fuerte). Porque soy una zorra. (Azote). Y p-porque me he m-masturbado pensando e-en ti profe. (Azote)" Esto último lo dijo en un suspiro. Mientras ella reconocía sus fallos yo la iba azotando.
Después le quité la falda y la coloqué encima de mí.
"¿Lo harías ahora, te masturbarías para mí, pequeña zorrita?" Le limpié las lágrimas y la besé, le acaricié sus nalgas.
"Sí, profe." Dijo sonriente.
"¿Tienes algún vibrador con lo que te masturbas?" Pregunté cogiéndola en brazos y llevandola a la cama.
"Me da vergüenza comprarme uno, así que lo hago con mis dedos." Susurró.
La dejé suavemente en la cama y fui a recoger su ropa y una silla, cuando llegué estaba dormida.
Acomodé la silla y plegue su ropa.
La desnudé completa y le puse una camiseta mía y la tape.
Fui al salón y me puse a ver porno.
Una hora después la tenía frente a mí frotando sus ojos, se veía tan hermosa.
"Gracias por dejarme descansar un rato." Se sentó encima mío y la comencé a besar le quite mi camiseta y empecé a chuparle las tetas.
"Necesito que te masturbes para mí, Marta, te necesito." Supliqué y fuímos hacia mi cuarto y yo me senté en la silla, ella se puso a cuatro mostrandome sus nalgas rojizas, se echó abriendo sus piernas lo más que pudo y comenzó a acariciarse las tetas, luego chupo dos de sus dedos de su mano derecha y comenzó a jugar con su clítoris, empezó a gemir, introdució dos de sus dedos y empezó a gemir más alto y a maldecir entre dientes, luego empezó a decir mi nombre y cada vez más alto hasta que llegó a un hermoso orgasmo, lo que no me esparaba era que después de masturbarse me miró mientras chupaba sus dedos.
"¿Quieres probarlo?" Preguntó invitándome a comerme todo su coñito húmedo.
Apretó mi cabeza a su coño cuando mi lengua hizo contacto.
Después de otro orgasmo ella me miró dudosa y finalmente se lanzó a desnudarme.
"¿Puedes enseñarme a chupartela?" Susurro en mi oído mientras intentaba hacerme una paja.
Le manejaba su cabeza, estaba apunto de correrme.
"¿Puedo correrme en tu boca?" Pregunté, no quería incómodarla, mi guiñó un ojo y yo sonreí mientras me venía en su boca.
Le obligué a enseñarme mi semen antes de tragárselo y le besé para probarlo. Se tumbó en mi pecho y yo le acariciaba suavemente.