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Me violó una gitana (por Grados Celsius)

Relato enviado por : Anonymous el 20/03/2012. Lecturas: 6877

etiquetas relato Me violó una gitana (por Grados Celsius)   Dominacion .
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Resumen
El día que cumplí la mayoría de edad me violó una vendedora ambulante gitana.


Relato
Aquel día me levanté pronto,era el día de mi cumpleaños por fin dieciocho años por fin mayor de edad, ya me podía comprar el coche que quisiera.
Aunque era sábado y no tenía nada que hacer, me levanté muy pronto,me cepillé los dientes durante más de una hora, normalmente no dispongo de tanto tiempo. Me cepillo los dientes tres veces al día y los sábados me paso el hilo dental. Me vestí despacio pensando muy bien lo que me iba a poner, aquel día me puse el polo rosa lacoste,es el que más gusta, y me puse un poco de colonia Massimo Dutti, es mi preferida, me peine el pelo hacía atrás con un poco de gomina , y me fui a dar una vuelta. Estuve mirando tiendas, y no sé muy bien como, acabé pasando por el mercadillo ambulante, las tiendas se amotonaban una detrás de otra y era difícil saber dónde acababa una y donde empezaba la siguiente,el suelo estaba lleno de papeles, bolsas de plástico y perchas, ya sabéis como es la gente que va a los mercadillos, lupen total.
Aceleré el paso porque la verdad no pensaba comprar nada en una tienda de la calle, y además había un montón de gitanos, a mí sólo me gusta la ropa de marca, hasta los calzoncillos los llevo de marca, siempre de color blanco, creo que me dan buena suerte.
Eran las dos y media y el sol caía a plomo sobre el asfalto que parecía que de un momento a otro se iba a derretir como un helado de fresa, los vendedores ya estaban desmontando los hierros y las maderas de sus cutres puestos de venta y metiendo el género en bolsas de basura, de donde nunca debería volver a salir, no había ni una prenda buena.
Justo al acabar el mercadillo estaban aparcadas las furgonetas de los vendedores ambulantes, la mitad estaban para tirarlas al desguace o mejor aún, ni las tendrían que haber fabricado, eran una verdadera orterada, aquellas furgonetas abolladas y viejas. Al pasar por al lado de una furgoneta se abrió la puerta con violencia, y una mano oscura me asió del cuello, entre el miedo y la sopresa no me dio tiempo a reaccionar y cuando me di cuenta estaba ya dentro de la furgoneta, el calor era insoportable, aquel mes de julio los termómetros marcaban 39 grados, toda la furgoneta estaba llena de suciedad, en la caja de la furgoneta había ropa sucia y restos de comida, el olor del skay de los asientos calentados por el sol,se mezclaba con el de comida, el gasoil y el tabaco.
¿Cómo podían estar fumando dentro de la furgoneta? La furgoneta debía llevar toda la mañana al sol, no sé si fue por el calor o por el miedo, pero, empecé a sudar, la verdad es que no me preocupaba, porque utilizo un buen desodorante, intenté zafarme de aquella mano que me agarraba el cuello, pero vi que la que me cogía era una gitana, el alma me dio un vuelco, siempre le he tenido miedo a los gitanos, luego me di cuenta de que en la otra mano blandía una navaja, entonces ella me dijo con voz ronca, casi masculina, ni se te ocurra hablar o te rajo payo de mierda, yo no sabía que hacer, estaba aterrorizado las piernas me flaqueaban, entonces me derrumbe y empecé a llorar, la gitana que estaba al volante, una gorda de unos cuarenta años o más que no cabía en el asiento, me dio un tortazo, miré su brazo y vi que llevaba tatuado un corazón con tinta azul en el brazo,también llevaba unas iniciales y una fecha. La gitana se giró y me dio un puñetazo, yo no sabía pelear, desde que dejé la escuela no me he peleado nunca, ni tan siquiera un empujón, le dije que llevaba la visa en bolsillo y que podía sacar hasta 200 euros, la gitana se empezó a reír y me decía llora que menos mearás, ya hablaremos luego de la Visa, la otra gitana que me cogía por el cuello me hizo agachar la cabeza, mientras se reían las dos, entonces me cogíó del pelo la gitana más gorda y me acercó la cara a la suya, podía notar los pelos de su bigote en mis labios carnosos, me cogió más fuerte y me acercó la cara a su axila, me decía seguro que nunca has visto un sobaco como este,tenía la axila llena de pelos y además no llevaba desodorante, casi no me dio tiempo ni a pensar en eso, con un movimento rápido tiró de mí y puso mi cara sobre su barriga,la barriga era inmensa,uno de sus muslos era más grande que mi espalda,debería hacer dieta esa mujer, ¡qué dejadez!,la gitana llevaba una falda sucía llena de manchas de comida, me acarició la cara y los labios y me dijo; no te impacientes, ya sé que lo estás deseando, yo no entendía nada, puso la furgoneta en marcha y condujo unos diez minutos, yo mantuve la cabeza en su regazo sin moverla durante todo ese tiempo, el olor era nausebundo, olía a sudor, a comida, a aceite...
De repente la furgoneta se paró y me hicieron bajar, yo tenía la esperanza de que alguien nos viera, pero por aquella calle de al lado del polígono industrial de Badalona no pasaba nadie, la gitana gorda abrió la puerta de una casa vieja y desvencijada, la otra gitana seguía con la navaja en la mano y no me perdía de vista, me dio un empujón y me metió dentro de la casa, cruzamos un pasillo angosto de paredes desconchadas, llenas de nombres y corazones escritos con rotulador y bolígrafo, en el salón había una mesa de madera vieja y unas cuantas sillas medio rotas, en un rincón había un colchón sucio en el suelo, sin sábanas, pero con una almohada con manchas amarillas, la gitana que llevaba la navaja me dijo que me tumbara,y me pusó la almohada debajo de la cabeza, la otra gitana, la gorda que debía pesar más de cien kilos,acercó su cara a la mía, estaba tan cerca que podía oler su aliento a cebolla, me dio un beso en el cuello, y le decía a la otra gitana, ¿A qué huele el payo este? Hueles a colonia,me dijo al fin, lleva colonia de la buena el payo, decía mirándome con desprecio, me voy al lavabo a mear que no aguantó ni un momento, llevo meándome desde que estábamos en el puesto, la otra gitana le dijo, ¡ay no seas tonta! méale en la cara al payo, si le va gustá, me puse blanco de golpe,en ese momento me dio una arcada, la gitana me cogió la cara con una mano apretándome, ¿te da asco que te de morreos? Yo no sabía que decir, al final con miedo le dije que no, que me había mareado en la furgoneta, entonces ella le dijo a la otra gitana vigílalo que me va a reventar el coño, qué ganas tengo de mear.
Desde el salón se oía el ruido de la orina cayendo sobre el agua del retrete, la gitana no había mentido por el ruido se adivinaba que era una meada abundante, salió del lavabo al momento,y dijo no hay ni papel para limpiarse, la otra gitana se empezó a reír y le dijo; ahí tienes servilletas, pero no te preocupes que éste te lo va dejar bien limpio,la gitana gorda le dijo; a mí me da un poco de lache, ayer no me dio tiempo a ducharme y ahora encima el coño me olerá a meaos, to el día en el puesto con la calor, estoy to sudá, mientras hablaba la gitana gorda, se iba subiendo la falda, yo estaba muy nervioso y el pulso se me aceleraba cada vez más,nunca había tenido relaciones con una mujer, estuve a punto de desmayarme, entonces la gitana gorda, se quitó la faja marrón que llevaba, la gitana llevaba unas bragas estampadas de flores, las bragas estaban realmente sucias, tenía tanto pelo púbico que le salía por fuera de las bragas, por los lados y por arriba, tenía las inglés moradas del roce, supongo que por lo gorda que estaba, entonces se puso de cuclillas y se corrió las bragas hacía un lado, me puso la vagina en la boca,luego se bajó las bragas, dijo; mejor me las quito, así me lo podras comer mejor, aquello no me podía estar pasando a mí, nunca había visto nada igual, tenía tanto pelo, era como una peluca de pelo rizado,era como una rosa negra con mil pétalos, un olor dulzón a orina empezó a llenar el ambiente, nunca había hecho nada con mi novia, porque el sexo me daba mucho asco, una vez mi novia me lo pidió, pero que va, ni loco.La gitana gorda se puso otra vez de cuclillas y me puso la vagina en la boca, está vez, ya sin bragas, aunque estaba aterrorizado y quería hacer todo lo que me dijeran aquellas gitanas, no sabía por dónde empezar, la gitana gorda se empezó a impacientar y abriendo los labios de la vagina con las dos manos, me dijó, venga nene que es para hoy, no ves que voy a coger frío, la otra gitana se reía de forma exagerada, y me dijó o sacas la lengua y le empiezas a comer el coño o te la corto, al principio empecé a chuparle por fuera, pero la gitana gorda me dijo, mete la lengua en el agujero, métela y sácala,la otra gitana me decía, hazle caso que te reviento, con su mano me movía la cabeza,me decía, ahora por los labios, eso es, luego por la pepitilla(clitorís), el sabor era fuerte como de pescado , me entró una arcada, la gitana me cogió la barbilla y me dijo; si vomitas te tajo la cara, tuve que aguantarme y de manera casi instintiva hundí mi cara en su vagina y empecé a chupar con fruición,cogí con mis manos sus nalgas y con los dedos empecé a acariciarle el bello que tenía alrededor del ano, tenía mucho más que yo,el sudor de su culo me caía por la barbilla hasta el ceullo, cada vez sudaba más, ella empezó a acariciarme el pelo, el flujo de su vagina me chorreaba dentro de la boca, se me salía por la comisura d elos labios los y me caía por la cara, estuve así al menos media hora, ella empezó a tener convulsiones, apretó las piernas fuerte, creía que me iba a estrangular y se empezó a correr, era como si me estuviera orinando en la cara, pero el liquido era mucho más viscoso que la orina y el olor era aún más fuerte,cuando acabó me preguntó si era maricón, yo led ije que no era homosexual, entonces ella me dijo que si no era maricón por qué no sabía comer un coño, enotnces le dije que nunca lo había hecho con ninguna mujer, al principio no me creía, pero viendo la cara que tenía de asustado me creyó, se levantó cogió unas servilletas de la mesa y me empezó a limpiar la boca, con gesto maternal y me decía no te preocupes yo te voy a enseñar a comer coños te voy a enseñar a mí manera para que me lo hagas bien y no te voy apegar más, yo no sabía que decir, la otra gitana le dijo, me voy a casa que si no le hago la comida a mi marido me mata, la gitana gorda le dijo, yo me quedo un rato más con el payo, no te preocupes que este no hace nada,
¿no ves que es manso? Lo mismo hasta es maricón, entonces me miró, y me dijo, ¿eres maricón o no? no sé porque, pero me acurruque sobre sus pechos,miientras le decía de verdad que no soy maricón, ella empezó a acariciarme la cara, empezamos a besarnos, ahora que no estaba la otra gitana yo ya no tenía tanto miedo, me desabrochó el pantalón y me metió la mano dentro de los calzoncillos, empezó a masturbarme, yo quería irme, pero me daba miedo y también empezaba a sentir placer, para no así , llevaba sin masturbarme un mes, la gitana me bajó el pantalón y se puso encima de mí, cogió mi pene y se lo metió en la vagina yo estaba con las piernas abiertas y ellas estaba encima, estuvimos así diez minutos, hasta que me corrí, la gitana me dio un azote, porque pensaba que me estaba meando, se levantó enfadada, pero al ver que era semen, no sé lo podía creer, me preguntó, ¿cuánto tiempo llevas tú sin follar?, le dije que no había hecho nunca el amor, la gitana se reía, entonces, te he desvirgao yo, decía, se limpió el semen con un trapo sucio que había en una silla.
Sacó de una nevera una cerveza de litro y empezó a beber sin vaso ni nada, me ofreció un poco, yo no bebo cerveza, pero por no contrariarla bebí un poco, ella siguió bebiendo, ya iba por la segunda cerveza, cuando me dijo, túmbate en la cama, creo que ella iba ya un poco borracha, de todas formas le hice caso y me tumbé, entonces ella se volvió a bajar las bragas, se puso de cuclillas, me puso otra vez la vagina en la boca, mientras me acariciaba el pelo, me decía, me has viciao, pa ser la pirmera vez comes el coño de muerte, pero yo te voy a ir enseñanado a mí manera, para que me lo hagas mejor, yo no podía contestar porque ya tenía la lengua dentro de su vagina, a los diez minutos ya se estaba corriendo otra vez, esta vez quizá por la cerveza se le escapó un poco la orina,y un sabor salado como de agua marina invadió mi boca, luego me limpió con servilletas la cara y me dio unos besos muy dulces,después me pidió que le chupara el ano, primero se huntó un poco de crema de cacao, para que no tuviera un sabor tan desagradable, al final me enamoré de ella, desde ese día cada tarde al salir del instituto iba a ver a la gitana a su casa, y los sábados me pasaba después del mercadillo a hacerle una limpieza de bajos, ahora estoy estudiando en la universidad y casi cada día pasa con la furgoneta a buscarme, a veces no podemos aguantar y hacemos el amor en la puerta de la uni con la furgoneta aparcada en doble fila.

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