Jugando, jugando, mi primo se aprovechó de varios hoyitos.Hasta ahora, a mis 20 años, me animo a contar como y con quién, me inicié en el fabuloso mundo sexual, recién cumplidos los 14 años.
En aquel tiempo operaron a mi madre, por lo que mi papá para estar al pendiente de ello, le solicitó a mi primo Esteban, de 17 años, que durante una semana, pasara a la escuela, por mí y otras dos compañeras, nos llevara a nuestras respectivas casas y me cuidara en el transcurso de las tardes. Desde el primer día que nos subimos al coche de Esteban, mi amiga Karen, no dejaba de verlo, Mónica y yo, notamos a leguas que le había gustado, pero nadie hizo ningún comentario. El martes en la escuela, Karen nos confesó que le había atraído mucho mi primo y que se le antojaba para que se la cogiera, Mónica y yo, entre risas y burlas, le dijimos que aunque yo era la única virgen de las tres, no se le iba a conceder su deseo con mi primo, pero Mónica le siguió la corriente y dijo:
-Total, lo que podemos hacer es que nos dé una buena calentada y ya.
Me convencieron para que poniendo de pretexto algún trabajo escolar, se quedaran en mi casa ese día, cada quién pidió el respectivo permiso, que sin problemas nuestros padres accedieron. Al llegar Esteban por nosotras, Karen se subió al asiento delantero, mientras Moni y yo quedamos atrás, entre la plática y el cotorreo, Karen discretamente, le mostraba piernas y calzones a mi primo, quién ruborizado y tragando saliva, manejaba inquieto.
Al bajarnos del auto en casa, todas notamos el bulto que se le había formado a Esteban, ya adentro, mi primo se quedó en la sala y se puso a ver la tele, mientras que nosotras hacíamos la tarea en el comedor. Observamos que ocasionalmente nos vigilaba, por lo que Karen y Moni, decidieron provocarlo. Todas, traíamos la pequeña falda del uniforme, Karen de espaldas a él, se hincó con ambas piernas en la silla y recargó su cuerpo en la mesa, mostrando entre el respaldo, parte de su trasero, Moni, lo tenía de frente y descaradamente abrió las piernas, dejando ver la delgada tira de su tanga que se empezaba a esconder entre sus inflamados labios vaginales, yo sin saber qué hacer, comenté que iba al sanitario, antes de entrar, me alcanzó Esteban susurrando:
-¡Oye, Bety!, dile a tus amigas que no frieguen, parece que quieren coger, están enseñando todo y ya me pusieron caliente.
-¡Yo, qué!, díselo a ellas, a lo mejor algo quieren, y cerré la puerta del baño.
La verdad, me sentía muy rara, estaba agitada y con mucho calor, me iba a quitar la blusa, pero me arrepentí, solo mojé mi cara para refrescarme un poco, pero sin darme cuenta, dejé unos botones de la blusa desabrochados, al salir, Esteban se encontraba sentado junto a Moni, cuando llegué al comedor, Esteban dijo:
-Ven primita, tus amigas me preguntan que si nunca te he cogido…
-¡Están locas!, contesté.
-No te enojes, respondí, que aunque te me antojas, ¡nunca!, pero quieren saber cual está más buena de las tres.
-¿Y?
-Pues les digo que tengo que probar, ¿Te animas?
-Pero… ¿Y si llega mi papá?
-¡Sabes que no viene hasta en la noche!
-¿Y yo que tengo que ver?
Karen, de inmediato, dijo:
-¡No te hagas Bety!, ya acordamos que él va a chuparnos algo a cada una.
-¡A mí también!, pero… ¡Es mi primo!
-¡Pues haz de cuenta que no y se acabó!
Esteban nos miró detenidamente a cada una y expuso:
-De Moni, su rajita, Karen, su culito y de Bety, quiero sus chichitas.
-¡Ya eligió, ahora todas nos aguantamos!, clamó Karen.
Como robot, me empujaron a la sala, mientras Karen y yo nos quedamos paradas, Mónica y Esteban se sentaron en el sillón de tres plazas, él le abrió las piernas a mi amiga y metió una mano entre sus piernas, quien con la mirada perdida y la boca abierta, empezó a gemir -ahhh-, ahhh-, ahhh-, con el manoseo de mi primo, cuando Esteban sacó la mano, sus dedos ya estaban completamente mojados, le quitó la tanga y poniendo a Moni con los pies abiertos sobre el asiento, hundió la cara entre sus muslos, Aunque yo estaba impávida, mi calzón se empezaba a humedecer, Karen, abrazándome, pasó su brazo por mi cuello y su mano buscó uno de mis senos, iba a protestar, pero tajante y al oído, me dijo:
-Shhhhhh, mira como está la pinche Moni, ahorita te toca gozar a ti.
Sentía deliciosa la caricia de Karen, cerré mis ojos, cuando me quitó la blusa y el sostén, escuchando los ahogados suspiros de -ohhh, -ahhhh-, -ummm-, que Moni producía. Los abrí, al sentir que Esteban, parado frente a mí, agarraba ambas chiches diciendo:
-¡Primita!, que buenas y duras tetas tienes.
Esteban chupaba mis senos y alcancé a ver a Mónica y a Karen hincadas a los lados de mi primo, bajándole los pantalones, Karen, fue la primera en meterse entre nuestras piernas y comenzar a mamarle el pito, mientras él metía una mano bajo mi falda sobando mi inflamado coño.
Me encontraba tan excitada, que no objeté, cuando entre sobadas y caricias de los tres, me desvistieron y acostaron en la alfombra, Esteban me puso su rígida verga en la boca y la empecé a chupar delirantemente, mientras alguna de mis amigas abriendo mis piernas, mordisqueaba mi enardecido clítoris, con una mano sosteniendo el pito, la otra agarró la nuca, que por el cabello supuse era Moni, para apretar su cara contra mi rajada, segundos después, mientras Karen acostada en el sillón, apretujaba sus propias chiches y Moni, le chupaba el coño, Esteban acomodó su verga en la entrada de mi hoyito, mi cuerpo temblaba ansioso, pero pude gemir:
-Quedito, es… la primeraaaa vez.
Sentí un leve empujón, el dolor me hizo emitir un lastimero -Hayyyyyyyyyy-, esperó un instante y con otro ataque, rompió la obstrucción natural de mi vagina con otro fuerte -Uyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy-, volvió a detenerse, al notar que ya estaba amoldada al grosor de la verga, lentamente inició sus fricciones, el dolor disminuyó poco a poco, hasta que de placer comencé a mover mi trasero, disfrutando la penetración y dijo:
-¡Que rica panochita!, ¿la quieres toda?
-¿Falta?, pregunté entre risas de mis amigas.
Karen expresó:
-¡Pendeja!, adentro no tienes ni la mitad.
Esteban volvió a cuestionar:
-¿Toda?
-¡Siiiiiiiiiiiiii!, respondí
Con un fuerte empellón, mis vellos se entrecruzaron con los de Esteban, sintiendo como entraba el endurecido garrote hasta el fondo de mi ser, con un plácido -Uuuuuuuuuuummmmmmmmm-, sus tallones se tornaron más fuertes, más enérgicos, hasta que con delicados -Ah-, -Ahh-, -Ahhhh-, -Ahhhhhhhh-, -Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh-, tuve mi primer y delicioso orgasmo. Por unos minutos, mi primo, me siguió cogiendo, haciéndome sacudir y temblar de dicha, cuando se zafó, Karen rápidamente se puso de a perrito en el sillón y dijo:
-¡Me toca!, ¡Ya la quiero!
Extenuada, observé como mi primo le mamaba el expuesto coño a mi amiga, mezclando su saliva con los líquidos que ella emanaba, pasando su verga por toda su rajada y dejándole algunos rastros de mi sangre, la acopló en el boquete y de un empujón, se la hizo tragar por completo, con lo que Karen empezó a clamar:
-¡Hay cabrón, que rico!, ¡Así, dame, dame!, ¡Métela toda!, ¡Así, Así!
Mientras Esteban se cogía a Karen, Mónica, calladamente me dijo:
-¡Ensaliva mi culo, quiero que me lo meta por atrás!
Parada, simplemente se inclinó, yo me quedando de rodillas tras ella, le empecé a chupar y lamer el culo, cuando Karen dejó de gritar, Esteban solamente ladeó su cuerpo, agarrando y separando las nalgas de Moni, hundió su pito en su trasero, también la hizo gozar, a las tres nos provocó un buen orgasmo, pero cuando lo sacó del culo de Moni, viendo que yo me estaba sobando el coño, dijo:
-A ti, te voy a llenar de leche el recién estrenado chocho:
Me volví a recostar en la alfombra, invitándolo, abrí mis piernas y le estiré mis brazos, se acomodó sobre mi cuerpo, apuntaló la verga en mi afanoso agujero y lentamente me la engullí, después de que me dejó gozar al girarse y dejarme encima, regresamos a la posición inicial, al mismo tiempo que gemía y me agitaba por otro orgasmo, sentí la calidez y ricura de sus mocos inundando mi deleitado y complacido coño.
Un mes después, Esteban me llevó a un hotel de paso, ahí, inauguró mi culo, sé, que ocasionalmente nutre con su leche a Karen o a Mónica, pero como a mí me tiene más seguido, me sigue dando verga con mucho fervor y no hemos vuelto a tener otra orgía entre los cuatro, aunque mis amigas (ya no estamos en la misma escuela), insisten en ello.