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Mi tío hermano de mi madre me tuvo una semana

Relato enviado por : Anonymous el 01/11/2008. Lecturas: 9839

etiquetas relato Mi tío hermano de mi madre me tuvo una semana .
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Resumen
Como el tío Fernando era el hermano preferido de mi madre me envío a atenderlo ya que su esposa estaba fuera de la ciudad.


Relato
Soy Jessica de 36 años, y quisiera contar un relato veridico vivido por mi. Soy lectora de estos espacios donde muchas personas escriben sus experiencias y ahora quisiera contar una anécdota de lo más caliente que me pasó en mi adolescencia.

En ese entonces yo tenía 16 años, aún era virgen, en los pueblos es más probable encontrar chicas de esa edad sin experiencia sexual, en cambio a nivel de ciudad eso no ocurre. En ese entonces era muy delgada, piernas largas y delgadas, pero no huesudas, mis senos aún empezaban a crecer y se podía ver que serían de buen tamaño, mis nalguitas llenitas, casi sin caderas, de ojos cafés y cabello castaño oscuro.

Como suele suceder en las chicas pre-adolescentes, cuando tenía 12 años yo me enamoré o pensaba estar enamorada del hermano menor de mi madre, mí tío Fernando, quien era muy guapo, simpático y atletico, de buen sentido del humor y me trataba muy especial, diferente a mis primos y hermanos. Cuando él se casó, cuando yo tenía 14 años, sentí que el mundo se venía abajo, realmente era mi amor platónico en aquellos años.

El tío Fernando se fue a vivir a un pueblo más grande de donde era originaria su esposa Mary. Aquí comienza el verdadero relato. Resulta que Mary la esposa del tío, se fue de viaje a unas islas del Caribe, me acuerdo que fue un premio que recibió de una empresa para la que ella vendía productos por catalogo. Era una semana completa.

Fue entonces, que mi tío Fernando, en ese entonces de unos 34 años, llamó a mi madre por teléfono y le pidió si era posible que me enviara unos días con él para atenderlo en la casa, ya que su esposa se había ido a ese viaje y que no había quien le preparara su ropa, su comida y le tuviera la casa en orden. En esos tiempos, a las chicas de pueblo nos enseñaban a temprana edad los quehaceres del hogar, a cocinar, planchar, etc. era la costumbre. Como mi tío era el hermano preferido de mi madre, y yo estaba de vacaciones, no dudó en ningún instante de hablar con mi padre y aceptar la solicitud. Yo por mi parte tenía dos años de no ver al tío, desde que se casó, asi que la idea no era del todo mala.

Es asi que, tomé un bus y llegué a la casa del tío Fernando, quien me recibió muy sonriente, me ubicó en el cuarto de visitas y me dijo entre otras cosas, que yo ya era todo una señorita, que me veía muy bonita, le agradecí mucho sus comentarios. Asi que empecé a hacerme cargo de la casa.
Pasaron los dos primeros días sin novedad, mi tío se iba a trabajar y llegaba en horas de la tarde, yo le preparaba su cena y luego veiamos un rato televisión en la sala y luego cada quien se iba su respectiva habitación. Sin embargo, en ese segundo día, el tío Fernando me dijo que ya dejara de usar pantalones tan feos o vestidos fuera de moda y que mañana me llevaría a comprar un poco de ropa de acuerdo a mi cuerpo tan bonito. Yo le agradecí.

Tal como lo dijo, nos fuimos a varias tiendas de ropa, el opinaba con respecto a lo que yo debería de vestir. En una de las tiendas, el escogió una mini negra, una blusa escotada con tirantes y zapatos de tacón, me hizo probarmelas, cuando salí vi que sus ojos se salían de sus orbitas, los tacones me hacían ver muy alta y esbelta, la mini dejaba ver mis muslos llenitos de acuerdo a mi complexión y la blusa se pegaba a mis tetas en desarrollo bien puntiagudas. Realmente me veía muy atractiva. Nunca le había visto esos ojos a mi tío, casí quería comerme con la mirada. El tío Fernando compró dicha combinación y todavía escogío otra casi parecida pero de diferente color. Me pidió que me la dejara puesta. Pude ver a varios hombres en la calle que se me quedaban viendo, mi tío no me despegaba la mirada de mis bubis y de mis piernas.

En el camino de regreso, se detuvo en un salón de belleza para que me cortaran el pelo y lo lavaran, además me hicieron otro tipo de peinado. No es falta de modestía, pero al salir me veía como un bomboncito de nena.

Los halágos siguieron toda la noche, cenamos y mi tío no quería que yo me fuera a dormir todavía, yo me sonreía, no sabía que pasaba por su mente.

El tío quería que siguieramos viendo televisión en la sala, yo seguía con mi traje puesto. Y como estaba acostumbrada a dormir temprano en mi casa, empecé a cabecear y me quedé dormida sobre su hombro, sentí que el delicadamente me acostó en el sofá.

Entre mi sueño, sentí que unas manos me acariciaban mis piernas desde la pantorillas, al principio creí que era un sueño nada más, pero se sentía muy real, me desperté sin abrir los ojos y vi que no era un sueño, era mi tío acariciando mis piernas con sus manos, decía palabras también como: -qué linda estas!- -miren esas deliciosas piernitas, que lindas tetas debe tener-, yo estaba en posición casi fetal, sus manos llegaron a mis muslos, luego él hizo el intento de levantar mi mini, lo hizo y me imagino que pudo ver mis braguitas, tragó saliva e hizo una exclamación de que le gustaba lo que veía.

Siguió levantando mi faldita y dejó casi toda descubierta mis bragas, yo estaba muy nerviosa, no sabía que se proponía mi tío, pero a la vez el morbo me inundaba y dejé que siguiera su jueguito. Lentamente metió su mano entre mis muslos cerrados, y sus dedos llegarón a mi panochita, aún cubierta por mis bragas. Sus dedos palparon mi vulvita, luego de reojo ví que sus dedos se los llevaba a su nariz y luego a su boca para chuparselos. Después entendería que yo me estaba mojando y sus dedos se impregnaban de mi eyaculación vaginal. Lo hizo varias veces, debo decir que eso me fue excitando, el verlo aspirar el olor de mi cuquita y saborearlo. Una electricidad que nunca había sentido, me hizo parar los pelitos de mi cuerpo y sentí que mi panochita se hacía agua por dentro.

A continuación el tío zafó los tirantes de mi blusita que estaban atrás de mi cuello, tomó los tirantes con cada una de sus manos y la fue bajando suavemente, yo iba sintiendo que mi blusita iba poco a poco dejando descubiertos mis senos; cuando por fin estuvieron al aire libre, ensalivó sus dedos y me tocó los pezones, los cuales se erectaron casi instantáneamente, una risa sarcastica recorrío sus boca, sabía él ahora que yo no era completamente ajena a los que estaba sucediendo.

Manoseo mis tetitas con sus dedos, siguiendo el contorno de mis pezones colorados, luego sentí que ya no estaba allí, se desapareció, pero no era asi, se fue hasta mis pies aún con calzado, con su lengua recorrío mis deditos y mi empeine, los besó los lamío untándoles saliva a cada uno. Cuando hubo terminado se paró frente a mi y se bajó los pantalones, yo veía de reojo, pero creo y estoy segura que él ya sabía que lo estaba espiando. Se desvistió completamente frente a mi, su verga estaba bien parada, era enorme, bueno a esa edad no conocía aún ninguna, más que por alguna revista de ciencias. La frotó frente a mi y decía cosas de tipo obsceno.

Se acercó a mi y me bajó el cierre de mi faldita, me la quitó. Luego, con delicadeza me fue quitando mis bragas sacándomelas por los pies. Quedé semidesnuda, solo con la blusa bajada hasta el vientre y los zapatos. De posición fetal me puso boca arriba y me separó las piernas, solo sentí que su cabeza se metió en medio de mis muslos y luego sentí algo mojado y caliente que me tocó la vulvita, era su lengua. Me chupó todo lo que encontró encima de mi panochita, luego sus dedos separaron los pliegues de mis labios vaginales y enterró su lengua siguiendo el camino de mi rayita, deteniéndose cuando encontró mi clítoris (en ese tiempo no sabia que era eso), sentí el mayor placer del mundo cuando jugó con mi botoncito, tuve la sensación de que me orinaba, pero más tarde supe que era mi vagina la que era inundada de liquidos lubricantes provenientes de mi interior. En unos minutos me vino el primer orgasmo de mi vida, sentí que me faltaba el aire y que quería quejarme pero no de dolor. Tomé al tío por los cabellos de forma fuerte, él no se sorprendió para nada, solo una sonrisa se dibujó en sus labios, sabía que estaba despierta desde hace un buen rato.

Después de ese orgasmo, tuve otro más ya que el tío no soltaba mi cuquita de su boca, lamío todos los líquidos que pude eyacular. Para ese momento, yo ya tenía mis ojitos abiertos viendo todo lo que me hacía.

De mi cuquita, subió besando y lamiendo siempre mi vientre, mi ombligo y luego llegó a mis tetas que chupó con frenesí, quiso casi meterse una de mis tetas en la boca, pero estas eran un poco más grandes que su boca. Cuando mamó mis tetas pude sentir en mis muslos su pija bien parada y caliente. Luego se incorporó y se quedó hincado entre mis muslos, me acarició con sus dedos mi cuquita y se agachó poco a poco, lo que estaba haciendo era apuntándo su pija hacia mi coñito, su pija abrio mis labios vaginales y su glande quiso entrar en mi interior, a continuación sentí un dolor agudo, después comprendí que era el himen que se había roto para siempre, quise cerrar mis piernas, pero era imposible, el tío siguió empujando su pija dentro de mi cuquita, el dolor persistía, me quejé un poco, -tranquila Jesi, ya se te pasara rápido- me dijo el tío para calmarme, yo estaba tan excitada que me deje hacer lo que él quería.

Tardó unos minutos para depositarme todo su miembro dentro de mi vagina, tenía una sensación de llenura en mi parte íntima, luego empezó a sacarla y a meterla en mi cosita. Con sus dedos estimulaba mi clítoris, tratando que el placer superara al dolor, y lo fue logrando, después de unos cinco minutos de mi desfloración, yo ya gemía del placer que me daba su pija moviendose dentro de mi. Finalmente se puso sobre mi cuerpo y me empezó follar rítmicamente con más fuerza, yo que estaba extasiada me prendía con las uñas en su espalda. Confieso que mi cuquita estaba tan sensible que bien podía sentir su pija incrustándose en mi vagina, me arrancaba quejidos de placer.

De nuevo el tío se volvió a hincar, siempre con su pija dentro de mi, me levantó las piernas a la altura de sus hombros y me siguió cogiendo ahora con mis tobillos en sus manos. Luego acerco unos de mis pies a su boca, quitándome los zapatos, me lamío los pies y mis deditos, dándome un placer extra, no pude evitarlo y tuve otro orgasmo allí con los dedos de mis pies entre sus labios.

Unos minutos más tarde pude observar que aceleró sus movimientos de mete-saca y sacó su pija de mi vagina y la frotó para luego expulsar un chorro de líquido blanco tibio (que después supe que era semen) que cayó en mi vientre y mis senos. El tío emitió unos gemidos bien fuertes mientras se frotaba la pija. Luego nuevamente se subió sobre mi cuerpecito para buscar mi boca y darme un reconfortante beso de lenguita que yo imité.

Me dijo que había estado muy bien, que ya era toda una mujer. A pesar que aún sentía cierto dolor en mi cuquita le sonreí a mi tío Fernando.

Luego cargó mi cuerpecito delgado y me llevó a su habitación, me acostó boca arriba y se subió sobre mi para besarme apasionadamente. Luego me volteo, quedando de espaldas a él, mostrándole mis buenas nalguitas. Ni lerdo ni perezoso, abrió mis piernas y comenzó a mamarme las nalgas, las chupaba e insinuaba morderlas, a continuación con sus manos separó mis nalguitas y se dirigió al ojito de mi culo, para mi el culo era algo sucio y repugnante, sin embargo después de que me lo estuvo lamiendo y chupando, sentí una sensación riquisima y pude entender que mi ano también era una zona sexual sensible. Inclusive insertó un dedo en mi ano, al principio sentí vergüenza, pero unos segundos más tarde me estaba llevando al cielo.

Después de todo ese manoseo que me dio en el culito, me puso en cuatro y tomandome por la cinturita me penetró de nuevo, su pija me llegó hasta lo más profundo de mi vagina adolorida, luego nuevamente me inició a penetrar rítmicamente, no se cuanto tiempo estuvo detrás de mi empujando su pija, pero me hizo llegar a un orgasmo descomunal, me caí sobre la cama, pero el no dejaba de martillar su pija en mi sexo. Se aferró de mis hombros para empujarse con más fuerza, finalmente lo oí de nuevo quejarse de placer, era un nuevo chorro de semen que salía de su pija, ahora lo depósito en mi espalda y en mis nalgas. Yo estaba desfallecida, me besó el cuello y la cara, luego se acostó a mi lado y nos quedamos dormidos al poco rato.

Fui la primera que despertó al otro día, al verme allí desnuda a la par de mi tío Fernando, comprendí que no había sido un sueño, sino que el tío me había hecho su mujer. Salí rapidamente de su habitación y me dí un baño caliente, luego me vestí y salí a hacer el desayuno. Oí que el tío se levantó una hora después, se bañó también y lo llamé para decirle que el desayuno estaba listo. No sabía como reaccionar cuando lo tuviera enfrente. El llegó con mucha tranquilidad y me saludo de beso en la boca, antes me lo daba en la mejilla. Durante el desayuno me dijo que lo de anoche había estado exquisito, yo con la mirada abajo no contesté, luego me preguntó si me había gustado también a mi, como no estaba acostumbrada a mentir, con la cabeza le hice un ademan que si. Luego se retiró a su trabajo.

Pase todo el día recordando cada instante de lo vivido la noche anterior, mientras lo hacía me di cuenta que mi panochita se mojó de solo imaginarmelo. Si mi tío me había atraído años atrás, ahora sentía que era mi hombre, mi principe azul, realmente era muy ingenúa aún. Creyendome la mujer de la casa, me puse la otra combinación que me había regalado el tío, me peiné bien y me pinte las uñas de mis manos y de mis pies.
Cuando el llegó, lo saludé de beso en la boca, el me tomó por la cabeza y me hundió su lengua en mi boca, yo lo seguí. Me cargó en peso y me sentó sobre la mesa del comedor, siguió besándome y luego me acostó sobre ella, casi me arrancó las bragas y comenzó a chuparme mi cuquita al igual que la noche anterior.

A diferencia de la noche anterior, yo gemía descontroladamente, diciendole que lo amaba, que era suya y que siguiera comiendome mi panochita, el abría con sus manos mis muslos y mi cuquita para meter su lengua viscosa, en minutos me hizo llegar a un orgasmo. Luego se sacó la pija de sus pantalones y me penetró con fuerza allí sobre la mesa, me jaló de la cintura para introducirmela bien adentro, luego me estuvo follando varios minutos hasta que tuve otro orgasmo y unos segundos después de eso él se vino entre gemidos y convulsiones de su pija, todo el semen lo hecho al piso.

El tío Fernando se incorporó y se fue al baño a limpiarse, me levanté sin bragas y me dirigí a la cocina para servirle su cena. Al salir nos sentamos para cenar juntos, nadie habló del tema sexual, sino de cómo había estado el día.

Como siempre vimos televisión después de la cena, yo no sabía donde dormir esa noche, pero el apagó la tv y me extendió la mano para que la tomara y me dirigió a su habitación, como imaginarán volvimos a tener sexo esa noche, me desnudó y yo lo desnudé a él, luego me dijo que acostara boca arriba y a continuación me besó todo el cuerpo, me abrió las piernas y me penetró delicadamente hasta que me vine a chorros.

Luego de un rato de estarme follando mi cuquita, ví que se incorporó y entró al baño, trajo consigo un bote de aceite de bebe y me dijo que me pusiera en cuatro sobre la cama, me untó el aceite en mi culito, en ese momento aún no sabía lo que haría, después se untó también en su pija, se colocó atrás de mi, aún pensé que cogería como siempre por la vagina, pero esta vez la empujó dentro de mi culito, me dolió horrores, pero como era mi hombre, mi amor y yo su mujer, lo soporté hasta que su pija se deslizó hasta el fondo de mi ano. Luego me folló lentamente, mi recto fue tomando la forma de su pija y perdió resistencia, a los pocos minutos metía y sacaba su miembro con la rapidez que lo hacía con mi cuquita. Casi al final sentí placer por esta follada de culito, y gustó mucho que él llegara a su climax y me echara su semen dentro de mi cuerpecito, aúnque hubiera sido en mi culito.

La misma situación siguió durante los siguientes tres días, llegaba a la casa y antes y después de cenar hacíamos el amor, me follaba por los dos agujeritos que él había abierto, además me enseño a mamarle la pija, asi también me tomaba su esperma porque eso le daba a él un placer extra de verme tragar su leche; realmente nos acoplamos muy bien en la cama a pesar de mi inexperiencia. Finalmente un día, vi entrar el automóvil como siempre, pero cuando abrí la puerta él estaba acompañado de su esposa, luego me dijo que se le había olvidado decirme que ese día recogería a su esposa en la Terminal de Buses.

Su esposa me saludó y me dio las gracias de haber atendido a su marido mientras ella estaba ausente, cuando ella hubo entrado, quise abrazar a tío Fernando y darle un beso, pero el me apartó impulsivamente haciendome casi perder pie. Fue la primera lección de mi vida, yo no tenía derecho, era solo la amante y no la esposa. En otras palabras fui su putita a la que desvirgó de todas sus partes, sin ningún compromiso. Esa noche dormí por fin en mi habitación, pero estaba hecha pedazos.

A primera hora del otro día regresé a mi casa con mi madre, todo el viaje lo pasé llorando, solo me despedí de la esposa del tío Fernando, quien también se levantaba temprano, él todavía estaba durmiendo.

Por un tiempo no quise saber nada del tío Fernando, cuando el llegaba de visita a la casa procuraba irme a dormir a la casa de alguna amiga y regresaba hasta que él se hubiera ido.

Con el tiempo llegue a entender y comprender la situación vivida. En relación a lo sexual, es algo que todavía me calienta solo de recordar.

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Comentarios enviados para este relato
woss (28 de March de 2009 a las 18:00) dice: muy bueno


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