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Mi vida de puta Carolina ( CON fotos)

Brelovehot Relato enviado por : Brelovehot el 14/12/2016. Lecturas: 5765

etiquetas relato Mi vida de puta Carolina ( CON fotos)   Dominacion .
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Resumen
Hola como están, espero que bien, mi nombre es Carolina tengo 26 años y estoy casada desde hace 6 años, mi esposo se llama Gerardo, tiene 45 años, es un hombre muy trabajador y buen esposo, él siempre me ha demostrado amor a pesar de que no puedo tener hijos, él me dice que eso no importa y que si realmente quisiéramos un niño siempre existe la opción de adoptar uno, bueno el caso es que tal vez debido a eso nuestras relaciones sexuales solo se limitan a 4 veces a la semana (y no siempre), pero para mí hasta ese momento estaba todo muy normal, aunque de repente me entraban unas ansias locas de sentirme acariciada, besada, deseada, pero lo justificaba con que eran cuestiones propias de la mujer, todo esto continuo así, hasta que se cruzó en mi camino la lujuria de un hombre y claro que también mi hasta entonces dormida cachondez.


Relato
Hola como están, espero que bien, mi nombre es Carolina tengo 26 años y estoy casada desde hace 6 años, mi esposo se llama Gerardo, tiene 45 años, es un hombre muy trabajador y buen esposo, él siempre me ha demostrado amor a pesar de que no puedo tener hijos, él me dice que eso no importa y que si realmente quisiéramos un niño siempre existe la opción de adoptar uno, bueno el caso es que tal vez debido a eso nuestras relaciones sexuales solo se limitan a 4 veces a la semana (y no siempre), pero para mí hasta ese momento estaba todo muy normal, aunque de repente me entraban unas ansias locas de sentirme acariciada, besada, deseada, pero lo justificaba con que eran cuestiones propias de la mujer, todo esto continuo así, hasta que se cruzó en mi camino la lujuria de un hombre y claro que también mi hasta entonces dormida cachondez.
Don Arcadio es un señor de por lo menos 57 años, dueño de una zapatería que se dedica a la reparación y venta de calzado para mujer, el exclusivamente se dedica a la venta del calzado y tiene a tres empleados que son los que reparan el calzado, y yo como a toda mujer o la mayoría, me gusta mirar el calzado que se exhibe en los escaparates y el negocio de don Arcadio cuenta con uno, así que cada que iba al mercado a comprar lo necesario para la comida siempre me detenía a ver el calzado ahí exhibido, al principio don Arcadio se mostraba muy amable y hasta simpático y cada vez que me sorprendía mirando el escaparate salía y me decía…
— Pase güerita, pásele por aquí, le voy a enseñar todo lo que una mujer como usted desea, pásele
A medida que fue ganando confianza ya que yo al verlo que se comportaba de manera tan simpática empecé a platicar con el informándome sobre el precio de las zapatillas (que me encantan), su estilo, material y otras cosas y él me invitaba a adquirir algunas. . .
— Ándale güerita anímate y llévate, aunque sea un par, te aseguro se verán muy bien en esos pies tan lindos que tienes.
— ¿Cómo cree don? Ya tengo muchas zapatillas y si gasto en otras más le da un ataque a mi esposo, solo soy curiosa pero no puedo gastar en unas, aunque me gusten, tal vez en otra ocasión.
— Anímate güerita, mira te propongo una cosa, si me dejas probarte las zapatillas te regalo las que más te gusten ¿Qué dices?
— Como cree don ¿y que gana usted con eso?
— Mucho más de lo que crees güerita, ¿qué dices te animas?
— No se don, me voy al mandado y sirve que lo pienso
— Ándale güera por aquí te estaré esperando.
Me dirigí al mercado y en verdad iba pensando en lo que me había propuesto el don, bien sabía que la intención de él era acariciarme las piernas tal vez por el morbo que esto le pudiera causar y que modestia aparte siempre he tenido un cuerpo de tentación, soy más bien guapa de 1.70 mts. unas nalguitas muy bonitas unos pechos que como dice mi marido se pueden cubrir uno en cada mano y tienen la medida exacta para besarlos y apapacharlos, mis ojos son verdes, una boquita que está hecha para besar y ser besada y unas piernas que son la admiración de muchos hombres que siempre me las chulean ya que me gusta usar minifaldas o pantalones ajustados.
Y ocupándome de las compras se me paso el tiempo y al terminar y dirigirme a mi domicilio recordé nuevamente la propuesta del don, al llegar cerca de la zapatería trate de pasar lo más rápido posible, pero al parecer don Arcadio me estaba acechando y tan pronto me vio pasar salió rápido y me pregunto…
— ¿Que paso güerita ya lo pensó bien? ¿Se anima?
— Como cree don Arcadio, mejor así lo dejamos, ¡y ya me voy porque es tardísimo! —Y diciendo esto me fui a la carrera a la casa, llegue cocine y después me puse a ver un rato la tv mientras comía, tocaron a la puerta y fui a ver quién era, era un muchachito el cual traía una caja cargando, le abrí y pregunte que se le ofrecía a lo que enseguida respondió…
— Busco a la señora Carolina porque le traigo este paquete, ¿es usted?
— Si niño soy yo, ¿Quién te mando con esta caja?
— Un señor me dio $50.00 pesos por traer y entregarla a la Sra. Carolina. . . a nadie más —y sin decir más el niño dejo la caja en el piso y salió corriendo dejándome sin poder hacer nada, levante la caja y me fije si alguien andaba por ahí pero no vi a nadie, entre con la caja y la puse sobre la mesa, la abrí ya que me moría de curiosidad por ver que contenía, lo primero que encontré fueron varios paquetes que contenían medias, de color negro, azules, blancas y cafés con su respectivo liguero, esmalte de colores rojo y negro para las uñas, lápiz labial de un rojo intenso y por ultimo un surtido de pantaletas negras, blancas transparentes y una nota que decía: espero te gusten güera y me des la dicha de aceptar mi propuesta y uses estas prendas que enmarcaran más tu belleza, este es mi teléfono por si me quieres llamar: 55146833.
No sé porque, pero en vez de enojarme como debería ser, me entraron unas ganas enormes de llamarlo, tome el teléfono y marque su número, después de un momento descolgaron diciendo…
— ¿Si diga? — Soy yo don Arcadio la güera
— ¿Hola güera no esperaba que me hablaras tan rápido, te gusto lo que mande?
— Hay don Arcadio no se hubiera molestado y que pena — No es molestia güera lo hice con mucho gusto ¿y a todo esto cuál es tu nombre? — Me llamo Carolina a sus órdenes “eso ultimo lo dije sin pensar ya que es un habito muy arraigado en mi”, pero él se agarró de ahí y me dijo… — ¿Deberás a mis órdenes Carolina? — Lo dije en el buen sentido de la palabra don Arcadio, no vaya a pensar usted otra cosa.
— ¿Ya pensaste en lo que propuse caro?
— ¿Me da pena don que va a pensar de mí?
— ¿Te espero a la hora que vas al mandado, está bien?
— No don Arcadio mejor a la hora que salgan todos a comer.
— Entonces te espero a las dos, te pones unas medias negras, tus pantaletitas negras y te pones muy guapa, hasta mañana caro, —y colgó.
En la noche casi no pude dormir de solo pensar en lo que iba a hacer, me sentía mal por mi esposo, pero lo justificaba al pensar que solo era probarme las zapatillas y ya, una inocente travesura sin consecuencias, me levante como siempre a las 5:30 para preparar el desayuno, mi esposo estaba bañándose mientras tanto, termino se arregló y salió a desayunar, como siempre comentábamos algunas cosas ya sea de las noticias o de los vecinos y se fue al trabajo, yo trate de dormir un rato mas pero solo logre dormitar a ratos, por fin me levante desayune algo ligero y a las 12:00 me empecé a arreglar llena de excitación, al estarme bañando meditaba que era lo que me hacía aceptar esa situación:
- Don Arcadio no es joven
- Aunque no es feo tampoco es guapo
- Es algo grueso sin ser gordo
Es más bien algo tosco
¿Entonces que me excitaba tanto en él?
Me termine de arreglar y salí hacia la cita con mi destino, llegue a las 14:05 y el lugar estaba cerrado con un letrero en la puerta que decía: salimos a comer regresamos a las 16:00 hrs. en eso se abrió la puerta y sale don Arcadio y en seguida me indica que pase lo cual hago lo más rápido posible, el lugar estaba medio iluminado el me llevo hacia un silloncito sin dejar de chulearme…
— Mira que bien te ves carol, con esa ropa resalta la mujer cachonda que hay en ti y te ves muy rica.
— No diga eso don, hace que me apene
— Bueno Carolina voy a traer las zapatillas y te las iré probando y al final me dices con cual par te quedas ¿estás de acuerdo?
— Como usted diga don
— Toma asiento y ponte cómoda, ahorita regreso.
Se fue y regreso casi enseguida con varias cajas, las dejo en el piso y acerco un banquillo y una plataforma para probar zapatos.
— Tomo asiento en el banquillo, tomo mi pierna por el tobillo y puso mi pie en la plataforma mientras decía…
— Estas zapatillas de plataforma les dan tono a tus piernas y aunque tú no lo necesitas se te ven maravillosas, ¿no crees?
— Pues a mí siempre me han gustado las zapatillas y me gusta usarlas— Al decir esto me percaté de que el don me acariciaba los tobillos y sus manos recorrían mis piernas y la verdad se sentía muy rica esa sensación de las manos sobre las piernas enfundadas en las medias, el tal vez por no poder reprimir sus deseos, me beso una rodilla y con su lengua como si de un pincel se tratara recorrió parte de rodilla, tobillo y pie, le dije. . . — ¿Don no era parte del trato el que me hiciera esas cosas?
El me respondió — Pero qué más da carol una caricia no le hace mal a nadie, por ejemplo, tú me puedes acariciar todo lo que quieras y te prometo que no me voy a quejar.
— ¡Si pero no es lo mismo don, yo soy una mujer casada y no está bien que haga esto!
Pero mientras tanto no había impedido que me siguiera acariciando las piernas a su placer y es que la verdad descubrí que me agradaba lo estuviera haciendo, el ya no acariciaba, sino que sobaba mis piernas con lujuria al grado que en más de una ocasión les dio unas pequeñas mordidas causándome a la vez dolor y placer, pero al ver la hora me sobresalte ya que faltaban 10 minutos para las 16:00 hrs y sus trabajadores no debían de tardar, por lo que me levante y le dije…
— Don ya va hacer hora de que regresen sus trabajadores así que ya me voy.
El con una muy visible molestia me dijo. . .
— ¡Que lata con estas cosas del tiempo, ahora que se empezaba a poner bueno, pero ni hablar que zapatillas te gustan carol son tuyas, ¿pero falta que te pruebes algunas más, no podrías venir más tarde?
— No se don, ¿cómo a qué hora? Ya que mi marido llega a las 22:00 hrs.
— Mira mis trabajadores se van a las 18:00 hrs, puedes venir a las 18:30 y así nadie molesta, ¿qué dices?
— Bueno don vengo a esa hora y hasta entonces me llevo las zapatillas, me gustan estas, ¿me las guarda por favor?


— Claro que si no te preocupes carol aquí te las guardo, bueno hasta esa hora.
Salí de la zapatería y justo a tiempo ya que los trabajadores venían cruzando la calle cuando llegué a la esquina por lo que no se dieron cuenta que salí de ahí.
Llegue a la casa y mientras calentaba mi comida empecé a recordar lo vivido y las emociones del momento, tuve que reconocer que me habían agradado y excitado, así que me ocupe de los quehaceres de la casa y casi sin sentir dieron las 17:00 hrs. y me metí a bañar para estar arreglada y lista, salí de casa con una gabardina que ocultaba bien la manera en que iba vestida, un vestido blanco ajustado, y mi demás ropa interior del mismo tono solo que transparente, lo único que desentonaba eran las medias las cuales fueron de color negro ultra transparentes que resaltaban mi piel blanca, zapatillas destalonadas también de color blanco, cuando llegue al local ya pasaban de las 18:30 por lo que al asomarme de inmediato se abrió la puerta y el don casi me arrastra al tomarme del brazo y hacerme entrar.
— Pero carol que bien te ves ven vamos a seguir con lo nuestro,
Me llevo de nuevo al silloncito en el cual me senté en seguida y sin que él me lo pidiera subí uno de mis pies sobre la plataforma, se sentó y abriendo una caja saco un par de hermosas zapatillas de color canela y me calzo una y comenzó con su manoseo a mi pierna, yo me dejaba hacer sin remilgos y el hacia su manoseada cada vez más atrevida hasta que su mano empezó a sobar la parte interna de mis muslos más allá de donde termina la media, yo solo lo mire y al ver que no había oposición continuo más arriba hasta llegar a mi cosita la cual empezó a frotar y dedear a su gusto. Yo solo gozaba y nada decía ya que en ese momento tal vez por la espera y las ansias que tenía solo quería gozar y ser gozada en realidad poco me importaba en ese momento mi condición de esposa solo me quería dejar llevar por el momento, el don aprovechando que no había oposición de mi parte me mordisqueaba las piernas, las lamia y decía cosas que me ponían más cachonda…
— Que rica estas Carolina me gustaría meterte la verga y hacerte gozar de lo lindo, ven vamos a la bodega y veras como te va a gustar.
Me ayudo a levantarme y ya se le adivinaba un bultote en su pantalón, pasamos a la bodega en donde había además de cajas para zapatos, un escritorio y un sofá que ya se veía vencido por el tiempo, me llevo hacia el sofá y me acomodo ahí enseguida me recostó y empezó a masajearme los senos y decirme cosas como — que ricas tetas tienes Carolina con unos pezoncitos que se mueren por ser mamados, yo nada decía solo me dejaba hacer, me quito el vestido y quede solo en ropa interior y el cada vez más excitado no paraba de cachondearme, yo ya estaba muy excitada y él puso sus manos sobre mis pezones y me los empezó a mamar de manera deliciosa, me los mordisqueaba, una de sus manos bajo hasta mi entrepierna y me volvió a dedear muy rico y yo solo gemía y suspiraba de placer, después de un rato se levanta baja el cierre de su pantalón se lo baja junto con los calzones y entonces la veo una verga enorme, gruesa y cabezona, me besa la boca de manera brusca y casi a la fuerza mete su lengua y yo le correspondo y la verdad estoy sorprendida de todo lo que hace y yo me dejo hacer, me ordena que me ponga de rodillas y lejos de molestarme eso también me excito y lo hice enseguida me puso su verga en los labios y ordeno se lo mamara yo trate de hacerlo pero solo cavia muy poco de él en mi boca pero lo compense con besos y lamidas de arriba abajo, le bese y chupe sus güevos hasta que casi me levanta de un tirón por el cabello y me abre la falda y pantaletas y de una sola vez me entierra su verga hasta lo más hondo de mi, causándome angustia, dolor y un gran placer, me empezó a bombear sin importarle mi dolor, solo le importaba su placer, yo me vine como tres veces y al final como un gran triunfo me lleno de su semen y quedo exhausto sobre de mí, yo tampoco me movía sintiendo como su esperma seguía saliendo de su verga hasta que después de un buen rato se hizo a un lado dejando su verga al hacerlo una fina línea de esperma sobre pierna y medias, yo cerré los ojos y me quede como adormecida, de repente al consultar la hora me di cuenta con horror que eran las 21:35, por lo que me levante de inmediato y me empecé a arreglar, el don me pregunto…
— ¿Ya es hora Carolina?
— Si don ya son las 21:35 y tengo que estar ya en la casa.
— Las zapatillas que te ganaste están en el mostrador al salir te las puedes llevar.
Yo solo medio me arregle y salí rápido de la zapatería, en el camino sentía como me escurrían los fluidos del don y míos por las medias, llegue a la casa y rápidamente me lave mi cosita y me quiete las medias, las zapatillas producto de mi pecado las escondí bien en mi baúl personal del cual yo solo conozco la combinación, a las 22:10 llego mi esposo y enseguida le di de cenar y se fue a dormir, yo todavía tarde un rato más en dormirme pensando en lo que había hecho y como me sentía, decidí que me había gustado más de lo que quería admitir, pero me propuse no volver a hacerlo.


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Comentarios enviados para este relato
herbertrivera (15 de December de 2016 a las 07:17) dice: hola caro muy buen relato wow que si eres facil de convencer quisiera convencerte asi yo tambien quisiera hacerte algunas preguntas te dejo mi Correo draco10112 Hotmail.com escriveme siii


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