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Sobrina de 15 y su tío de 30 (real desde Peru) (2)

Relato enviado por : blackcat el 23/01/2005. Lecturas: 18835

etiquetas relato Sobrina de 15 y su tío de 30 (real desde Peru) (2) .
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Resumen
Esta es la segunda parte del relato real "Mi sobrina politica (real Peru)" desde Peru. Mi sobrina Betsy se convierte en una pícara y sensual adolescente.


Relato
Sobrina de 15 y su tío de 30 (real desde Peru) (Parte II)

Esta es la segunda parte del relato real "Mi sobrina politica (real Peru)" desde Peru. Mi sobrina Betsy se convierte en una pícara y sensual adolescente.

Alrededor de las 3 de la tarde llamé por teléfono a mi casa, sólo Betsy estaba en ella. Cuando me contestó le pregunté si ya había terminado sus quehaceres y le dije: "¿puedo preguntarte algo sin que te molestes Betsy?"; ella me respondió que sí a lo que yo le pregunté nuevamente:

"¿Quieres que continuemos lo que estábamos haciendo ayer?" Betsy tardó en responderme y me dijo un "sí" nervioso y bajito. Yo le respondí que estaría en la casa en 15 minutos.

Cuando llegué Betsy estaba nerviosa y vestía como siempre un buzo y polo; luego de ponerme cómodo de ropa (con un buzo) la llamé a mi dormitorio...

Cuando Betsy entró a mi dormitorio se sentó en un sillón y dirigió su mirada hacia la TV sin decir nada más. Yo estaba sentado en el borde de mi cama y alternaba entre mirarla a ella y a la TV. Pude advertir que ella estaba nerviosa pues trataba de concentrarse en ver la TV. Yo también estaba sumamente nervioso, tenía como un nudo en la garganta, así que con mucho esfuerzo y balbuceando le dije:

"Betsy ven, échate a mi lado para que veamos la TV"; ella no se hizo rogar y se acercó rápidamente a mi cama por el lado opuesto al que yo me encontraba y se echó a mi lado pero sin acercarse demasiado. Mientras hizo esto, Betsy trató en todo momento de ver la TV y evitó cruzar su mirada con la mía. Yo no le quitaba la vista de encima por lo excitado y nervioso que estaba pues trataba de estudiar sus reacciones.

Una vez en la cama y echados yo me puse de costado mirándola mientras ella seguía tratando de ver la TV. Puse mi mano sobre su vientre sin decir nada y ella, sin dejar de mirar la TV, tomó mi mano y la puso sobre la cama. Hice lo mismo un par de veces más mientras sonreía por lo gracioso de la situación y ella reaccionó ambas veces de igual forma sin inmutarse.

Es entonces que le propongo que nos metamos en la cama para estar más cómodos. Yo lo hice primero y Betsy me siguió sin preguntar por qué o para qué. Yo lo hice calmadamente pero ella lo hizo rápidamente tapándose con las mantas y siempre tratando de no acercarse mucho a mí.

Estando dentro de la cama procedí a quitarme el polo y el buzo sin retirar las mantas. Me quedé en calzoncillos. Betsy seguía mirando la TV y sujetando las mantas. Yo volví a mi posición inicial, echado de costado mirándola.

Nerviosamente le dije: "Betsy, ¿te quitas la ropa?"

"¿Para qué tío?", me respondió ella mirándome esta vez.

Me puso más nervioso aún su pregunta pero atiné a responderle: "para continuar lo que estábamos haciendo ayer".

Betsy volvió a dirigir su mirada hacia la TV sin decir nada. Yo seguía ahí, nervioso y sin tocarnos siquiera. Luego de un par de minutos y bruscamente ella comenzó a quitarse la ropa rápidamente por debajo de las mantas.

Primero se quitó el pantalón (buzo) y luego el polo. Yo le pedí su ropa para colocarla en una silla que estaba de mi lado de la cama y en el que también estaba mi ropa. Ella me pasó su ropa sin soltar las mantas para nada.

Tomando valor y sumamente excitado para ese momento dirigí mi mano hacia su vientre, ella seguía mirando nerviosamente la TV. Comencé a acariciar su vientre para subir hacia sus senos pero noté que no se había quitado el sostén, entonces lentamente y sin dejar de acariciarla bajé mi mano y noté que tampoco se había quitado el calzón.

Ya no pude contenerme más y echándome sobre ella bajé los tirantes de su sostén y le descubrí los senos y mientras que sobaba uno me dediqué a chupar y mordisquear el otro. Betsy cerró los ojos y me dejó hacer sin decir nada. Mientras estábamos en estos escarceos yo ya había desabrochado su sostén quitándoselo. Seguí mordisqueando y besando sus senos, su cuello, sus orejas; pude notar que Betsy estaba muy caliente corporalmente (temperatura) mientras mis manos acariciaban y estrujaban todo su cuerpo. Ella estaba tendida con los brazos abiertos pero con las piernas cerradas y aún con calzón.

La tomé por la cintura y estrujé sus nalgas. No tenía nada de caderas, fue un poco extraño pues mi esposa sí las tiene bastante pronunciadas. Su trasero no era aún como el de una mujer adulta pero se sentía delicioso el poder agarrarlo de esa forma. Yo tenía el pene sumamente duro y ella debió ya haberlo notado aunque aún siguiese con los calzoncillos puestos.

Quise quitarle el calzón pero ella me lo impidió diciéndome: "yo lo hago tío". Me quité de encima de ella y torpemente, y supongo que nerviosa, se quitó el calzón cuidando de no descubrirse; luego, metió el calzón debajo de la almohada. Mientras ella hacía esto yo, rápidamente, me deshice de mis calzoncillos por debajo de las sábanas, al igual que ella.

Volví a echarme sobre ella para besar su cuello y senos mientras mis manos volvieron a su trasero, ella ahora sí me abrazó torpemente mientras seguía con las piernas cerradas. Yo tomé su sexo con una de mis manos y poco a poco le abrí las piernas para situarme entre ellas y supongo que ella pudo sentir mi miembro cerca de su húmedo sexo.

"¿Haz ... hecho ... esto ... alguna ... vez ... preciosa ...?" le pregunté sin soltar su cuerpo para nada. Ella me contestó pero no inmediatamente: "Nunca tío".

Entonces sin dejar de besar su cuello dirigí mi miembro hacia su sexo. Ambos estábamos mojados y comencé a empujar lentamente. No fue fácil. Con los movimientos, algo torpes de ella, mi miembro se salió de su sexo varias veces y yo tuve que ponerlo allí otras tantas.

Pero cada vez que lo ubicaba en su sexo la penetraba un poco más. Ella seguía moviéndose bastante sin decir nada no sé si por el dolor o por la excitación mientras yo estaba más nervioso que excitado.

Su sexo era bastante estrecho a pesar de lo mojados que estábamos y fue complicado avanzar con la penetración. La verdad yo nunca sentí su himen (propio de las muchachas vírgenes).

Debo aclarar que cuando me casé, mi esposa contaba con 18 años y yo con 22, y a pesar de que con ella tuve mis primeras experiencias sexuales ella ya no era virgen por lo que no contaba con experiencia en cuanto a rompimiento de virginidades.

Volviendo a mi historia con Betsy, en un determinado momento ella trató de detenerme diciéndome: "¡me duele tío ...!". Yo me detuve, tenía introducido ya casi la mitad de mi pene y no quise dejar esto sin concluir así que le dije:

"Tranquila preciosa, ya casi terminamos". Aunque no era lo más indicado fue lo primero que se me ocurrió decirle.

Ella movió su cuerpo tratando de librarse de mi pene pero la sujeté firmemente y con nuestros movimientos logré introducir todo mi miembro en su sexo. Entonces comencé el movimiento de mete y saca pero Betsy me miró muy molesta sin decirme nada y sin moverse ya.

Aunque estaba muy excitado el verla molesta a Betsy me alteró un poco y me puse nervioso. Seguí tirándomela y creo que a ella le empezó a gustar pues cambió de cara y estaba con los ojos cerrados y con los brazos extendidos sobre la cama. Luego de un largo tiempo ella me abrazó y me dijo "... ya no tío...".

No queriendo forzarla ni que se moleste más conmigo retiré suavemente mi pene de su sexo y me bajé de encima de ella echándome a su lado. Con lo nervioso que estaba no pude terminar (eyacular) pero eso no me molestó pues pude disfrutar de un cuerpo que aunque aún no era el de una mujer me llevó a apreciar los placeres que sólo puede brindar el cuerpo de una adolescente.

Mientras estábamos echados la abracé y le di un beso en los labios para luego decirle: "eres preciosa Betsy".

Ella se sentó en la cama siempre cubriéndose con las mantas y me pidió que le pasara su ropa. Torpemente y presurosa Betsy procedió a vestirse mientras yo hacía lo mismo pero sin cubrirme y más calmadamente.

Como ella terminó de vestirse primero me dijo que me retirara de la cama porque iba a volverla a tender (hacer la cama).

Yo me senté en un sillón para ver la TV mientras ella retiraba las mantas, supongo que para cambiar las sábanas. En eso ella me llama para que vea algo en las sábanas. Me acerqué y vi unas manchas ligeras de sangre, ambos nos miramos y ella sonriendo pícaramente me dice: "me has roto tío".

Yo también sonreí y le indiqué que lavara inmediatamente las sábanas no sin antes bañarse primero. Yo también me fui a bañar para irme a trabajar nuevamente.

Aunque esta primera experiencia no fue muy placentera para ambos, no por ello dejamos de repetirla.

Betsy comenzó a tratarme con más cariño y confianza que antes. Esto siempre que estábamos solos, por ello yo siempre trataba de estar más en casa y de llevarme el trabajo a casa lo más posible.

Una tarde, a unos días de la primera vez y sin haber hablado nada de lo sucedido, vuelvo a proponerle ver la TV juntos y en mi cama. Betsy no se hace de rogar y una vez en la cama le digo que sería mejor nos metamos dentro de la cama.

Ella accede y una vez dentro de la cama yo la abracé y comencé a besar en el cuello y detrás de sus orejas. Ambos nos comenzamos a excitar y le pido que se quite la ropa. Ambos nos comenzamos a desnudar, ella siempre debajo de las mantas, cuando terminó dobló su ropa y me la pasó para ponerla en la silla donde también estaba la mía. Al volverla a abrazar me doy cuenta de que esta vez sí se había quitado el sostén y el calzón también.

Luego de sobar y chupar sus senos y de acariciar todo su cuerpo volví a subirme sobre ella y coloqué mi pene en su sexo. Esta vez ella estaba más mojada que la vez anterior y empecé el movimiento de mete y saca, me di cuenta de que en esta ocasión ella lo estaba disfrutando mucho más que la vez anterior.

Debido a su inexperiencia ella, por lo excitada que estaba, hacía movimientos bruscos y torpes haciendo que mi pene se salga de su sexo; pero no perdíamos las ganas y volvíamos a hacerlo.

Luego de más media hora creo que Betsy se cansó y me dice "ya no tío". Esta vez no iba a permitir que mi sobrina se quedase sin mi leche así que le contesté sin bajarme de ella: "tranquila preciosa, ya falta poco; esta vez tienes que sacarme mi leche".

"¿Tu leche? Yo no quiero nada", me dice pícaramente. Esta vez sí estaba excitadísimo y quité las sábanas que nos cubrían, ella intentó volver a cubrirse pero yo las boté al piso. Sin soltarla la jalé más hacia mí y tomando sus piernas las coloqué en mis hombros para moverme cada vez más rápido sosteniéndola de su cintura.

Betsy trató se soltarse pero yo la tenía sujetada firmemente mientras le decía: "ya sale mi leche preciosa, ya sale ..."; pude apreciar su bello cuerpo, sus pequeños senos, su rostro sonrojado, sus gestos de placer y sus pequeños y escasos vellos.

Sin permitir que mi pene se salga de su vagina me bajé de la cama y poniéndola al borde, siempre con sus piernas en mis hombros, me movía cada vez más rápido y pude sentir lo mojada que estaba ella, lo caliente de su sexo, lo apretado que estaba, en sí sensaciones que nunca había sentido.

El único método anticonceptivo que uso es el del coito interrumpido (eyacular fuera de la vagina) a veces combinado con el del ritmo. Los condones no los uso por lo incómodos y porque disminuyen el placer.

Ella estaba en la cama con los brazos extendidos disfrutando de sus primeras lecciones de sexo, lo pude ver en su rostro. Cuando sentí que ya me venía saqué rápidamente mi pene y terminé sobre sus senos y estómago. Allí me di cuenta de que la fuerza con la que uno eyacula es directamente proporcional a lo excitado que uno esté.

Ella se asustó cuando sintió mi semen caliente en sus senos y vientre, yo la tranquilicé explicándole que esa era mi leche y que no había de que preocuparse. Nos echamos ambos cansados, esta vez sin cubrirnos.

Como la ví incómoda con mi semen sobre ella busqué papel sanitario y la limpié suavemente. Esta vez le di un beso más prolongado en los labios y le agradecí por lo feliz que me había hecho.

Volví a besarla en la boca y debido a su inexperiencia ella no sabía que hacer por lo que le indiqué que abriera la boca un poco y me dejara hacer.

Con estas indicaciones pude deleitarme con sus gruesos labios, le pedí que me diera su lengua para poder chupársela suavemente. Esta vez ella fue algo torpe pero terminamos excitados ambos otra vez.

En esto estábamos cuando ella me propone ir a bañarnos juntos a lo que yo gustoso acepto. Rápidamente ella se me adelanta por lo que pude apreciar su bello cuerpo, una belleza que sólo el cuerpo de una adolescente puede expresar aunque no tenga la voluptuosidad de una mujer adulta.

Una vez en la ducha, mientras el agua caliente corría por nuestros cuerpos, ella se enjabonó primero y me pide que le enjabone la espalda. Comedidamente enjabono su espalda y cuello tratando de acariciarla, pero no me quedo allí pues bajé mi mano hasta sus nalgas y metí mi mano para llegar a su sexo desde atrás mientras que con la otra sobaba sus senos.

En el baño tenía un espejo grande que permitía verse uno de cuerpo entero. Como no cerramos la cortina de la ducha podíamos vernos ambos totalmente. La escena fue indescriptible y muy erótica, su cabello largo y mojado la hacía ver más sensual y entre los manoseos que nos dábamos ambos terminamos excitados otra vez. Mi pene volvió a estar duro y poniéndome detrás de ella le dije que se apoyase en las llaves de la ducha (inclinándose un poco). Ella lo hizo diligentemente y sin pensarlo dos veces la penetré nuevamente. El agua seguía cayendo por nuestros cuerpos, comencé a moverme rápidamente; por el espejo pude ver en el rostro de Betsy lo excitada que estaba, ella también comenzó a mirar en el espejo lo que estábamos haciendo.

Creo que desde esa vez a Betsy le excitaba el verse a sí misma en plena faena pues en posteriores ocasiones siempre buscó acomodar los espejos para poder vernos en ellos.

Bueno, estando en la ducha me vine sobre su espalda. La volteé y la abracé para darle un largo beso en la boca. Fue tan excitante.

Terminamos de ducharnos, nos vestimos y nos pusimos a ver TV. Ella estaba sumamente alegre y cariñosa conmigo.

Como ya me sentí más confiado en que lo que pasaba entre mi sobrina y yo iba a ser un secreto entre ambos comencé a agarrarla cada vez que podía. Me ponía detrás suyo y le apretaba mi pene en su trasero mientras que sobaba sus senos, a veces mientras estaba sentado en el sillón y con buzo la llamaba para que se siente entre mis piernas y sienta la dureza de mi pene.

A los 3 días de la última vez que tuvimos sexo mi sobrina y yo se presentó otra oportunidad que no desaproveché.

Nuevamente, luego de cambiarme para estar más cómodo la llamé para ver la TV en mi cama. Ella vino rápidamente y se metió dentro de la cama.

Supongo que ella ya sabía a dónde íbamos y también supongo que le gustaba el sexo aunque aún no tomaba la iniciativa en casi nada.

Al ver que Betsy ya estaba dentro de la cama le dije que se quitara la ropa mientras yo también lo hacía. Una vez desnudos comencé a acariciar y besar su trasero, sus senos, su cuello y sus orejas. Me percaté de que su punto débil estaba en su cuello pues al besarla allí mi sobrina se deshacía por decirlo de alguna forma.

Parece que Betsy sentía aún vergüenza de verse desnuda pues siempre buscaba la forma de que ambos estemos cubiertos por las sábanas.

Me dirigí a chuparle su conchita y pude disfrutar sus jugos pues estaba mojada. No sé si ella estaría muy excitada o si no le gustaba mucho pero me detuvo diciéndome: "ya no tío".

Posteriormente me di cuenta de que no le gustaba el sexo oral pues la mayoría de veces no me dejaba chuparle la conchita ni tampoco le gustaba chuparme el pene.

Retomando la historia, me eché de espaldas y retirando las sábanas le indiqué que bajara un poco y tomando una de sus manos le enseñé a masturbarme. Lo hizo torpemente, creo que vio en mi cara que no lo estaba haciendo bien y se molestó soltando mi pene bruscamente y echándose en la cama se tapó con las mantas.

La abracé y besé diciéndole: "ya aprenderás a hacerlo preciosa". Ella me contestó: "no quiero aprender a hacer nada". Yo sonreía ante este berrinche y volví a su cuello. Cuando noté que ya estaba excitada otra vez, le indiqué que se echara boca abajo. Luego coloqué una almohada debajo de su bajo vientre para que su trasero se levante y pueda penetrarla por detrás.

Ver su pequeño trasero en esa posición y su conchita sin nada de vellos y totalmente enrojecida me excitó mucho. Mi sobrina tenía escasos y pequeños vellos sólo en la parte superior de su sexo formando un pequeño triángulo es por ello que desde atrás su sexo no tenía nada de vellos. Sin perder tiempo la penetré suavemente al comienzo para terminar moviéndome cada vez más rápido. Betsy no decía nada, aunque estaba mojada no sabía si ella había alcanzado el orgasmo. Me vine sobre su espalda y nos quedamos tendidos largo rato ambos boca abajo.

A los pocos días se presentó una nueva oportunidad que no desaprovechamos. Estando en la cocina la agarré por detrás mientras ella lavaba algo. Introduje una de mis manos por debajo de su polo y comencé a sobar sus senos, ella seguía con lo que hacía sin inmutarse. Besé su cuello y mi otra mano se metió en su buzo y haciendo a un lado su calzón busqué su sexo encontrándolo ya mojado. Quise meter un dedo en su conchita pero ella no me dejó cerrando sus piernas. Como ya estábamos ambos excitados le dije al oído: "preciosa, ¿vamos a la cama?"; ella nunca respondía inmediatamente y a los pocos minutos me dice "ya".

Yo la solté y mientras ella se secaba las manos le propongo: "vamos a ver quien se desnuda primero" y me alejé corriendo en dirección al dormitorio. Ella sonriente me alcanzó presurosa y metiéndose dentro de la cama comenzó a quitarse la ropa rápidamente mientras yo también lo hacía. La dejé ganar.

Esta vez luego de saborear sus jugos le indiqué a Betsy que tomará mi pene con su mano, esta vez ella se esforzó en masturbarme mejor que la última vez. Ella se alegró cuando vio en mi rostro el placer que me estaba proporcionando. Quise avanzar más esta vez y le dije que pusiera mi pene en su boca. Ella me miró sorprendida y empujándole suavemente tomó mi pene con su boca. Es claro que lo hizo con suma torpeza pues me lastimó varias veces con los dientes, traté de aguantarme para que no se sienta mal por su inexperiencia. Pero Betsy vio en mi rostro que no estaba chupándomelo bien y volvió a molestarse echándose y cubriéndose con las mantas.

Yo sonreía y le explique que no había problema, que ya aprendería a hacerlo. Ella aún molesta me preguntó con algo de cólera: "¿mi tía te hace eso?". Era la primera vez que mencionaba a su tía sexualmente hablando. No supe qué responderle, pues no quise compararla y mucho menos lastimarla. No le contesté nada y comencé a trabajar su cuello para que se le pase el berrinche.

Cuando volvimos a estar excitados ambos le indiqué que se coloque de cuatro patas (como comúnmente se dice) para comérmela desde atrás. Antes de penetrarla pude apreciar su cintura y su trasero. Tenía una figura un tanto infantil y no muy sexi que digamos pues como ya mencioné no tenía nada de caderas aún, es decir, no tenía las curvas características del cuerpo de una mujer.

Pero el morbo y esa sensación de lo prohibido que causaba el que sea mi sobrina y encima una chiquilla pusieron más duro mi miembro.

Comencé a comérmela desde atrás mientras que con mis manos me deleitaba con sus senos. Luego de un buen rato me vine en su espalda. Descansamos un rato y luego de limpiarla nos pusimos a ver la TV aún desnudos y en la cama.

Ella estaba con su cabeza sobre mi pecho mientras yo le acariciaba el pelo. Ella juguetonamente tomó mi pene flácido y comenzó a acariciarlo. Su caricias surtieron el efecto deseado y mi pene estaba listo otra vez, pero Betsy no lo soltó y siguió moviendo su mano de arriba abajo. Sin soltar mi miembro lo aprieta y sujetándolo desde la base lo sacude y me pregunta: "¿ todo esto me entra?".

Yo me reí y le dije que habían más grandes y que mi pene era de tamaño medio (16 cm). Ella me soltó y apegando su cuerpo hacia el mío jaló uno de mis brazos diciéndome: "abrázame tío".

Me puse de costado y ella también; la abracé fuertemente pues en ese instante sentí mucha ternura por mi sobrina. Le dije que sacase el trasero y ella doblando su cuerpo apegó su trasero a mi pene. Sentí riquísimo y con una de mis manos ubiqué mi pene en la entrada de su sexo para meterlo de golpe sin dificultad pues ella estaba sumamente lubricada.

En esta posición estuve comiéndomela un buen rato mientras me entretenía en sus senos y en su cuello. Noté que a mi sobrina ya le comenzó a gustar lo que hacíamos y que lo disfrutaba bastante.

Me levanté y sin dejar que ella se mueva (seguía de costado y con las piernas recogidas) me arrodillé para penetrarla en esta posición. Comencé a comérmela otra vez, pero debido a la posición mi pene entraba hasta lo más profundo de su vagina, haciéndome sentir mucho placer. En esta posición pude sobarle los senos sin dificultad así como sus nalgas llegando a rozar su culito casi accidentalmente.

Estábamos gozando como nunca pues Betsy estaba con los ojos cerrados y la boca abierta, toda jadeante y con la cara roja de excitación. En ese momento ella me sujeta de la cintura tratando de impedir que siga moviéndome pero yo no dejé de hacerlo. Betsy me dice: "ya no tío, ya no, me voy a ... orinar ...".

Supuse que mi sobrina estaba a punto de llegar a su primer orgasmo y que no sabía distinguir esto de la sensación de orinar debido a su inocencia y/o inexperiencia.

Esto me excito aún más y sin soltarla apresuré mis movimientos diciéndole: "Preciosa, no te preocupes, no te vas a orinar es que estás muy excitada y parece que te vas a orinar pero no vas a hacerlo".

Seguí comiéndomela con mayor frenesí y le dije: "No te contengas preciosa, suéltate y grita si quieres". En ese momento noté como su vagina sufría los espasmos propios del orgasmo femenino y sus músculos aprisionaron mi pene llegando a sentir como fluían sus jugos; no pude contenerme más y volteándola me vine sobre sus senos.

Betsy estaba muerta de placer y sumamente cansada al igual que yo. Luego de limpiarla nos quedamos dormidos.

Todos estos encuentros sucedieron cuando estábamos solos mi sobrina y yo y durante el día unas tres veces a la semana y por unos 6 meses. Ya les contaré como mi sobrina demostró lo caliente que era cuando acepta tener sexo conmigo por las noches mientras su tía dormía en la habitación contigua.

Si les gustó la historia escríbanme a piscisaqp@hotmail.com para que me comenten su parecer. En base a sus comentarios dedicaré tiempo a continuarlo.

Agradezco a las muchachas que me escribieron pues veo que los lectores no sólo son hombres. Invito a las chicas de cualquier edad que me escriban indicándome que partes de mi relato les gustaron más. En base a sus comentarios dedicaré más tiempo a continuar esta historia.

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Comentarios enviados para este relato
avispon6315 (17 de June de 2014 a las 07:57) dice: super el relato me gusto muchismo haber si lees el mio

avispon6315 (10 de July de 2014 a las 07:28) dice: MUY BUEN RELATO SI QUE HAS GOZADO A TU SOBRINA


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