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Una prostituta me entrgó como mujercita III

Relato enviado por : carolinamarilina el 13/09/2017. Lecturas: 995

etiquetas relato Una prostituta me entrgó como mujercita III   Transexual .
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Resumen
Después de mi debut en el cabaret, llegó el momento de que me entreguen a un hombre muy extravagante que me había comprado por diez días.


Relato
Mi debut como prostituta en el cabaret, resultó placentera. El chico que pagó para estar conmigo
me conmovió.
Había descubierto el placer de ser elegida por un hombre. De sentirme femeninamente sexy. Pero ahora debía prepararme para cumplir con un desconocido que había comprado diez días conmigo y además había comprado ropa de mujer para mí.

Me sorprendí cuando Silvana me indicó que debía vestirme con ropa de hombre. Así me quería el cliente. Él sería el encargado de feminizarme. A las once de la mañana pasó a buscarme en auto . En un bolso yo llevaba toda mi ropa de nena, los complementos y el maquillaje. Cuando me vio exclamó: Qué linda que vas a quedar como mujercita, tenés un lindo rostro y unas cejas muy femeninas. Subí al auto. Mientras yo subía, él pagó, no se cuánto a Silvana, que me saludó tirándome un beso.

Ya en marcha me preguntó :- Así es que te gustaría llamarte Fabiola?

-Si, contesté tímidamente.

-Bueno, dijo, mientras llegamos te voy a decir de qué viene esta aventura: Te voy a convertir en una perra sumisa. No en una esclava, porque ya tengo una estable. Pero a mí se me obedece ciegamente. ¿Estamos?

-Si, señor, contesté.

_ Quiero que al llegar te vistas como corresponde, para lo cual contarás con la ayuda de mi esclava Teresa. Ella te ayudará y podes considerarla también como una sirvienta tuya. Pero no podés hacer nada sin mi permiso, porque sos mía. Ya pagué por vos.

Entramos a su casa. Ahí me hizo pasar delante de él y me apretó una nalga, mientras con el otro brazo me empujó hacia adelante.

Llegamos al living y se sentó en uno de los sillones.

Desnudate , me ordenó. Cuando estuve totalmente desnudo, me hizo girar y dijo.:- Sí estás bien depilada, como pedí, ahora de rodillas.

-Teresa, vení al living, gritó.

Enseguida apareció Teresa, con traje de sirvienta, negro, delantal blanco y cofia. Bien maquillada. Me di cuenta de que era una chica como yo, pero me pareció muy bonita.

-Llevá la ropa de esta nena, porque es de hombre. Después la lavas y la guardas. Ahora acomodá la ropa que trae en el bolso y preparala para que se vista.

-Si amo, contestó. Él se paró , se sacó los pantalones y se bajó el bóxer. - Chupá, me ordenó, para que sepas el gusto de tu macho. Empecé a besarle punta y me pegó una cachetada. -Mirá puto, porque por ahora sos apenas eso, un puto, si yo digo chupá vos chupás. Cuando seas mujercita, podrás usar artilugios para calentarme, pero ahora chupá, hasta que se me pare bien parada. Y diciendo esto, me empujó la cabeza sobre su pija y empecé a mamar. Pronto se le paró. A un costado se ubicó Teresa con su cabeza baja. -¿Ya acomodaste la ropa? preguntó él.- Si amo contestó, está todo listo.

Yo seguía mamando, con gusto, gemía, me la metía hasta la garganta y luego le chupaba solo la cabeza. Era una pija linda, venosa, no muy larga, pero de ninguna manera corta, con una curvita y de un grosor apetecible. Humm...ahhh, gemía yo tratando de complacer a mi nuevo macho.

Pero de pronto me apartó, me ordenó seguir de rodillas a la vez que hizo agachar sobre el posa brazos del sillón a Teresa. Bajate las bombachas, le gritó- Ella obediente , se bajó la bombacha y levantándose la faldita, se abrió bien de piernas. Él se arrimó y de una sin ninguna previa, se la metió hasta el fondo. Ella gritó un poco, pero él le tapó la boca con sus manos y la bombeó con brutalidad hasta que acabó.

- Ahora vení a lavarme y después te llevás a este puto y le ayudás a vestirse. Quiero ver una mujercita dentro de una hora.-Si amo, contestó. Y siguió a ese extravagante hombre hacia un baño. Quedé de rodillas, que ya me dolían, pero no me animaba a levantarme.

Un rato después, volvió Teresa, me tendió la mano y me dijo - Acompáñeme señorita. Me llevó a una habitación muy bien decorada, con espejos y baño privado.

- Usted se alojará aquí, cuando me necesite toque ese timbre, sea la hora que sea. Yo estoy para servirla. Ahora si quiere darse un baño , el agua está a punto en la bañera.

Me metí a la bañera llena de espuma y Teresa me empezó cepillar la espalda, luego las piernas y finalmente los genitales. - Debo dejarla bien limpia y verificar que no tenga pelos en ningún lado. A mi se me paró, pero ella dijo, piense en cualquier cosa, porque solo el señor dispone de su sexo y del mío.

Me secó, me dio una bata y me hizo sentar frente al espejo para maquillarme. Lo hizo de maravillas. Me peinó, me puso unas trabitas con florcitas y luego me pasó crema por todo el cuerpo. Me hizo soltar gemidos de placer. Tenía unas manos especialmente delicadas.

Había elegido un conjunto de bombacha y brasier rojos transparentes. Medias rojas de red, un liguero al tono de encaje, me prendió las medias. Luego trajo un minivestido rosa Dior, ajustado arriba de las tetas( que eran muy pequeñas, pero que se realzaban con una trampita en el brasier). El vestidito tenía un vuelo justo a la altura del corpiño, lo que hacía aparentar tetas más grandes. Era cerrado hasta el cuello. Se ceñía con un cierre por detrás. Desde el ajuste arriba del corpiño, salía acampanado, muy suelto y llegaba hasta unos veinte cm arriba de las rodillas. Me puse tacos no demasiado altos, me miré al espejo y vi una mujer hermosa, sexy, con ropa audaz y provocativa. Me puso perfume de mujer y me dijo:- Es usted muy bella niña. -¿La llamo niña o señora? - No decime Fabiola, te agradezco lo que haces por mi.

-No puedo llamarla por su nombre ni podemos ser amigas. Yo soy esclava. Me pagaron adelantado por un año de esclavitud.- Está bien trátame como quieras. Sos muy linda también.

-Gracias niña, avisaré al señor que ya está lista y una cosa, obedezca en todo y él será cariñoso con usted.

Minutos después, se abrió la puerta. Enrique, el hombre extravagante, entró estando yo parada frente al espejo.

Parate en el centro del cuatro, me ordenó. Lo hice rápido. Me miraba de arriba abajo.

-Dá una vuelta para verte entera.

Dí una vuelta rápida para que se me levante la falda del vestido.

-Da una vuelta lenta, te quiero ver entera. Cuando te quiera mirar las bombachas, te levanto el vestido y listo. Mis órdenes se cumplen como las doy, al pie de la letra. O aprendes por las buenas o aprenderás a golpes. Da otra vuelta. Me dio miedo, di una vuelta sobre mí misma, despacio y sacando un poco el culo para atrás.

-Bien, dijo, así me gusta. Estás linda Fabiola. Ahora sí parecés una nena y no un puto.

Me llevó al borde de la cama se sentó y me dejó parada. Me metió la mano por debajo de la falda acariciándome los muslos en la entrepierna. Luego la pasó por debajo hasta acariciarme le culo. Se paró, me abrazó por la cintura y me hizo abrazarlo por el cuello. Me empezó a besar el cuello y las orejas. Me sacó gemidos. Ahhh....ahhh. Sus manos bajaron a mis nalgas, levantándome el vestido, sus dedos pasaron por encima del hilo de la bombacha. Me dio vuelta y yo instintivamente me refregué sobre su bulto que ya se notaba duro.-Bien nena, así me gusta, que te entregues a tu macho. Me apretó las tetas y me besó en la nuca. Como acto relejo, moví la cadera hacia adelante y hacia atrás.

¿De quien sos putita?, me preguntó al oído. -Soy tuya. Quiero que me poseas.

Bien....decía mientras me manoseaba. Me bajó el cierre del vestido, dejándomelo puesto. Me desprendió el brasier y me lo quitó. Me apretó las tetas. -Ahhh, aia...gemía yo. Me fue empujando lentamente hacia la cama. Me sentó. Se desnudó rápidamente. Presionó el timbre y apareció Teresa.

-Colgá la ropa. Le ordenó y poné una almohada en el piso a los pies de Fabiola.

Teresa obedecía rápido y sin murmurar.

¿Viste que bien educada está mi esclava?. Eso se consigue a látigo. Cuando le veas la espalda sabrás a que me refiero...

Ni bien me puso la almohada , me arrodillé.

Esperá. Parate. Me sacó el vestido. Me observó....qué linda nena...sos una buena puta...ahora si, arrodíllate y chupá. Teresa levantó el vestido y lo colgó. Luego se paró al lado nuestro esperando órdenes.

Esta vez yo se la chupaba, me la sacaba de la boca y se la lamía toda, le chupé los huevos, la agarraba con una mano, se la volvía a chupar. La tenía más grande parecía, que la primera vez. Estaba disfrutando

-¡Que golosa que sos , nena! Me gusta . Yo lo miraba a los ojos.

-¿Ves Teresa cómo se chupa una pija? Fabiola te va enseñar .Mirá bien.

Me agarró del pelo y me empezó a marcar el ritmo, metiéndola hasta la garganta. No hice arcadas y eso le gustó. Sos una mamadora experta, bien, me decía, hasta que comenzó con los síntomas de la eyaculación. Vamos a ver si sos tragoncita también...

Acabó en mi boca. Me la tragué. Le empecé a limpiar con mi lengua.

-Bueno golosa-dijo. Así está bien. Vos Teresa, límpiame la pija...y vos acostate.

Las dos obedecimos de inmediato. Teresa le pasó la lengua meticulosamente.

-Ahora chupámela de nuevo hasta que se pare, le ordenó a Teresa, pero arrodíllate en el piso. La almohada es para la nena, vos sos una esclava

Sí amo, contestó sumisamente y arrodillándose, se la chupó. Así de rodillas se notó que estaba sin bombachas y un miembro grueso, se asomaba bajo su falda levantada por la posición.

Bien puta , basta, desnudate y quedate parada por si necesitamos usarte, le dijo a su esclavay se acostó abrazándome y manoseándome , mientras apretaba su pija sobre mi vientre. Me sacaba gemidos cada vez más fuertes, me puso boca abajo. Me sacó las bombachas, desprendiendo las medias del liguero, me empezó a besar la espalda, llegó hasta las nalgas. Yo me retorcía de placer.

-Teresa, ordenó- traé lubricante y pasale por la raya. Entonces la vi desnuda. Tenía un cuerpo femenino, pero con una pija importante, más grande que la de nuestro dueño. Mientras él seguía manoseándome y besándome ella comenzó a lubricarme. Ahhh....que bien lo hacía.

-Listo, dijo y ella se apartó.

Enrique me ordenó abrirme de piernas y se subió encima mío. Pasó varias veces su pija por mi raja hasta que la estacionó en la entrada. Empezó a empujar y lentamente me la metió hasta el fondo. Yo gritaba pero de placer, movía el culo de un lado al otro mientras él bombeaba con cierta paciencia al principio. Ahhh...así...me gusta...soy tu perra...cógeme más....ahhhh....decía sin poder controlarme.

Me puso de costado levantándome una pierna y siguió con su bombeo. Luego me puso de perrita y empezó a bombear furiosamente. Teresa a un costado se tocaba su duro miembro. Enrique acabó adentro mío. Sentía su leche calentita en mis entrañas....ahhhh..ahhhh...que placer...nena,

Cuando su pija salió de mi cueva, se recostó a mi lado. Me besó en los hombros. -Sos buena en la cama nena, pero no has acabado.

-No importa, dije, lo que importa es que disfrutes vos...

-Así me gusta, sos mía, pero ahora quiero que acabes...Teresa, acomodate boca abajo, al lado de Fabiola...abrí las piernas...y vos Fabiola, cógela...gozala...si querés que te la chupe antes ordenale, hacéle lo que quieras, te la presto mientras yo me voy a duchar.

Me subí sobre teresa y le pasé los dedos por su raja. Me di cuenta que estaba lubricada. A ver nena, ponga bien paradita esa conchita para mami, le dije al oído y la empecé a coger. Tenía su culo bien abiert, pero ella cerraba un poco las piernas para ajustar mi pija. Le di duro un rato y acabé. Estaba muy caliente por eso no duré mucho. Cuando se la saqué, ella se bajó hasta mi pija y me la limpió. Se empezó a pajear. Yo se la agarré y le ayudé. Ella no quería, pero yo la hice acabar con mis manos. Entonces me mostró unas pequeñas marcas en su espalda. Esto me hizo cuando me domó como esclava. No quiero que me pegue más. Por eso no quería que me tocaras. Se limpió con su delantal que estaba en el suelo, se vistió como pudo y se fue.

Cuando Enrique volvió, me dijo que me vista para salir a dar una vuelta. Llamala a Teresa que te ayude. Esta noche tendremos otra sesión de sexo. Yo estaba desnuda en la cama y él se sentó a mi lado acariciándome las nalgas. Ya estaba con ganas de nuevo y admiraba la potencia de mi macho.

Y así fue durante los diez días. Éramos un trío, donde Teresa cumplía diferentes roles. Y yo era la nena preferida de Enrique que me cogió de todas las formas posibles y una vez llegó a cinco veces en un día. Fue una aventura inolvidable.







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