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la bailarina de danzas arabes

Relato enviado por : omargo el 01/11/2011. Lecturas: 4242

etiquetas relato la bailarina de danzas arabes   Estudiantes .
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Resumen
fui a conocer su lugar de aprendizaje y...

Relato
Hola, soy Pablo, argentino de 49 años, casado comerciante y vivo en una zona del Gran Buenos Aires desde hace muchos años; esta historia comienza un día que me encontraba en casa de mi amigo Juan Carlos, otro comerciante amigo con el que nos juntamos muchas veces ya sea en mi casa o en la suya, para charlar de tiempos idos y así pasar los ratos de ocio.- Esta vez mi amigo me estaba contando que hacía muy poco tiempo, su hija se había recibido de profesora de baile de danzas árabe, y él, para ayudar a su hija había alquilado un local para que Carla (tal era el nombre de su hija) pudiera dar lecciones sobre su especialidad.- Carla era una hermosa chica de 24 años con un muy lindo cuerpo; como toda buena bailarina, sus tetas eran chicas pero en este caso bien firmes; sus piernas eran esculturales fruto del ejercicio y de su pasión por el baile, pero lo que se destacaba de su cuerpo era su divino culo, que Carla lucía siempre usando ya sea pantalones o minifaldas bien ajustadas haciéndolo resaltar y llamar la atención tanto de hombres como mujeres que pasaban a su lado o la veían bailar.- Ese día Carla me vino a saludar muy contenta con su nuevo emprendimiento y me invitó a ir a conocer su local de enseñanza donde ya contaba con un buen número de alumnas; le prometí que iría en cualquier momento y ella me dijo que los días lunes, miércoles y viernes ella daba clases desde las 15 horas a las 19 en tandas de una hora por grupo de alumnas; me dijo que le avisara cuando pensaba ir y así lo hice luego de varios días; la llamé por teléfono y le avise que a la tarde pasaría por su local; ella quedó muy contenta y me dijo que me esperaba porque le interesaba mucho mi opinión ya que sabía que yo era una persona que estaba en todos los detalles y sabría decirle tanto si algo me gustaba como si no me gustaba; me dijo que no le fallara por favor.-
Esa tarde la fui a visitar; Carla me recibió con muchos besos como nunca lo había hecho y yo aproveché para abrazarla y tenerla en momentito en mis brazos, lo que me gustó sobremanera; me puse a ver las instalaciones del local y se notaba que se había hecho con gusto y que se había gastado mucho dinero en su decoración, lo que supuse que era obra de Juan Carlos, ya que Carla era su nena preferida, a pesar de tener tres hijos, pero ella era la mayor y por lo tanto tenía sus beneficios.-Después de ver las instalaciones, fueron llegando las alumnas de la primera tanda horaria; eran en su mayoría todas chicas desde 17 a 24 años de acuerdo a lo que me dijo Carla; la verdad que en total eran ocho, la gran mayoría de ellas hermosas y de muy buenos cuerpos como corresponde a unas bailarinas, pero de entre las ocho me llamó la atención que se destacaba de entre sus compañeras; su nombre era Matilde, pero todos la llamaban Tita, debía medir alrededor de 175 cm., con muy buenas tetas al contrario de sus compañeras, y las consabidas hermosas piernas, pero también al igual que Carla, lo que llamaba la atención de todos, especialmente a mi, era su culito, fresquito y respingón como a mi siempre me gustaron.-
Sin mostrarme demasiado interesado, empecé a averiguar sobre Tita y me enteré que tenía solamente 20 años, que era una chica muy despierta y simpática y tenía una forma de ser muy desenvuelta; pese a la diferencia de edad que nos separaba, Tita me gustó sobremanera y ese mismo día me propuse conquistarla y de ser posible, llegar a cogérmela.-
También ese día llegué a la conclusión de que Carla era una putita reprimida quizá por mi amistad con Juan Carlos, pero una putita al fin.- Después de ese días pasé varias veces por el salón, porque me gustaba sentirme rodeado de chicas; un día en el momento que yo llegué, las alumnas se estaban tomando los diez minutos de descanso para ir al baño o a fumar un cigarrillo; llegué y Carla me hizo acomodar en una silla al costado del salón; una vez yo acomodado, ella se puso a elongar muy cerca de mí, luego hizo ejercicios tocando con sus manos el piso sin doblar las rodillas, mostrando de ese modo su fabuloso culo; lo miré un rato con ganas y al final, olvidando mi amistad con su padre, le apoyé la mano sobre el short, acariciando de ese modo su culo y su concha.- Por tal acción, recibí de Carla solamente una sonrisa y una pregunta de si me gustaba; le dije que si, pero lamentablemente ya estaban volviendo las alumnas del descanso, con lo que todo tomó su ritmo normal.- Me quedé un rato más disfrutando de mirar a Tita quien con su hermoso cuerpo se destacaba de entre todas sus compañeras.- Me fui para mi casa pensando que dentro de no mucho tiempo, tendría a mi disposición a Carla y tampoco perdía la esperanza de cogerme a Tita.-
Después de eso, fui varias veces a la esquina del salón a la hora de salida de la tanda de alumnas que yo conocía esperando encontrar sola a Tita, ella salía siempre acompañada y la vez que la pude encontrar sola, ella ponía distintas excusas para no darme lugar para el pretendido encuentro; pero bien dicen que el que la sigue la consigue y después de mucho tiempo de insistir, un día me dice4 Tita que aceptaba mi invitación, pero nada más que a tomar un café; yo muy contento como chico con juguete nuevo me dispuse llevar a Tita a un lugar muy serio donde podríamos charlar tranquilamente sin problemas; elegí una confitería muy elegante que le llamó la atención cuando entramos y me dirigí hacía un lugar bien disimulado a la vista de todos los demás clientes del lugar; nos sentamos, Tita pidió una gaseosa mientras que yo pedí solamente un café; lo primero que le pregunté fue porque se había hecho desear tanto para decirme que aceptaba mi invitación; entonces ella sonriendo me dijo que nuestra diferencia de edad era muy notoria y creía que entre nosotros no podía haber afinidad de criterios; yo le dije que lo mejor para comprobar si erra cierto su pensamiento era que probáramos y que después de nuestra primera reunión que era esa, sacaríamos nuestras conclusiones.- Ella nuevamente sonrió y aceptó mis palabras; la verdad que yo me estaba portando como un verdadero caballero; le retiré la silla para que ella se sentara; después se la acomodé y todo eso sin tratar de tocarla en absoluto; empezamos a charlar y le dije que me contara algo acerca de su vida; ella me contó entonces que tenía 20 años, que había terminado el colegio secundario y que actualmente estaba inscripta en la facultad en la carrera de profesorado de educación física, pero que a la facultad le prestaba muy poca atención porque lo que en realidad le gustaba a ella era especializarse en danza árabe que era donde yo la había conocido.- MI siguiente pregunta fue si hacía mucho tiempo que estaba estudiando esa danza, y me dijo que hacía varios años, pero en el otro lugar donde estaba aprendiendo no le enseñaban muy bien, por lo que cuando Carla abrió el salón, inmediatamente, con una amiga fueron a anotarse y hasta el momento estaban muy conformes con el desarrollo de las clases de enseñanza; entonces le comenté que yo conocía a Carla desde que era una nena por ser muy amigo del padre; que ella ya a los seis años había empezado con el aprendizaje y siempre estuvo muy animada, llegando hacía varios años a ser nombrada profesora de dicha especialidad.-
De inmediato su padre Juan Carlos había tratado de ubicarla en algún lugar donde pudiera demostrar sus habilidades, pero era muy difícil, por lo que se decidió a instalarle su actual local, donde Carla desempeñaba su actividad; yo mientras hablaba de Carla me acordaba de su rico culo que había acariciado en el salón y ya se me insinuaba una pequeña erección, que traté de disimular lo más posible, lográndolo en muy poco tiempo, por lo que pude seguir conversando con Tita muy animadamente.-
La siguiente pregunta fue acerca de sus progenitores, pues a ella la consideraba una chica super hermosa, pero era muy raro encontrar acá en Buenos Aires, una morocha tan linda; ella se sonrojó por el elogió, se sonrió y me contó que su padre era peruano con ascendencia africana, que quizá de ahí viniera su color de piel.- Me agradeció tan lindas palabras apretándome las manos, lo que aproveché para dejarlas entre mis manos acariciándoselas, siendo esa mi mayor audacia para con ella; luego de eso le dije si podríamos salir otra vez y Tita enseguida me dijo que le gustaría mucho volver a encontrarnos; le anticipé que sería en un lugar más cálido y con algo más de privacidad; me dijo que yo eligiera que seguro sería un lugar muy bueno; nos dimos sendos besos en las mejillas y nos despedimos con la hermosa morocha hasta nuestro próximo encuentro.-
Durante la semana estuve con Juan Carlos y le comenté que el fin de semana estaría solo, porque mi señora se iría para la casa de la hermana que queda en el campo a aproximadamente 500 kilómetros de Buenos Aires; con dicha hermana toda la familia sabía que no teníamos trato ya que ella estaba muy enojada conmigo, pero eso había cambiado la última vez que dicha hermana, Carmen, estuvo en mi casa.- Resulta que su enojo se debía a que una vez, yendo por el campo, detuve el coche para ver como un cordero se montaba a una oveja haciendo unos comentarios groseros al respecto; a Carmen no le gustó mi proceder y por tal motivo tuvimos una discusión que hizo que dejáramos de hablarnos por varios años.- En su último viaje a Buenos Aires, Carmen llegó una noche de un martes para quedarse dos días en nuestra casa; cuando llegó el miércoles, mi señora muy temprano se fue para su trabajo de enfermera donde cubre el turno de 6 a 14 horas todos los días de lunes a sábado; yo generalmente me levanto a las 9 de la mañana porque atiendo mi negocio a partir de las 10.-.- Ese miércoles para mí era un día más, pero la verdad que iban a ocurrir situaciones inesperadas por mi.- Un rato antes de las siete, escucho como alguien abre la puerta de mi dormitorio; me quedé quieto esperando alguna sorpresa porque quien había entrado no podía ser otra que Carmen, la hermana de mi señora.- Me tocó como para que me despertara y se produjo el siguiente diálogo:
• Pablito, estás dormido?
• Si, estaba dormida como todos los días a esta hora
• No te enojes, pero me gustaría que volvamos a ser amigos como fuimos antes de nuestra discusión
• Eras vos la enojada
• Ya lo se, pero eso ya pasó, fue solo un malentendido
• Ahora, sola hay una forma de volver a ser amigos
• Y cual es esa forma?
• Tengo que cogerte como la mejor
• Es lo que estoy deseando, despertate del todo y cogeme
Enseguida me levanté, Carmen estaba vestida con una blusa y una pollera que le llegaba arriba de las rodillas; yo, en calzoncillos como estaba, la agarré de la mano y la llevé a la pieza de huéspedes donde ella había dormido, le levanté la pollera hasta la cintura y la recosté en la cama, sacándole la bombacha que tenía encontrando una concha bien peluda; no la hice esperar nada y enseguida estaba arriba de ella cogiéndola; ella me decía que mi pija la estaba llenado como hacía muchos años no la llenaban, mientras la tenía ensartada, metí la mano bajo su blusa y también debajo su corpiño encontrando dos enormes tetas algo caídas ya por la edad (59 años), pero en cuanto mis manos empezaron a amasarlas, sus pezones se pusieron duros como piedras.-
Seguí cogiéndola un rato largo hasta que le acabé adentro de la concha donde deposité una buena ración de leche ya que hacía varios días que no atendía a mi señora; me quedé adentro de ella, besándola como si de dos chiquillos se tratara; me salí y le dije que no se lavara; que solamente se pusiera la gran bombacha que tenía puesta anteriormente para que mi semen cayera en la bombacha y la mantuviera todo el día animada sintiendo mi lechita acariciando su concha y llenándola de placer.- Así lo hizo, pero nos pusimos de acuerdo en no decir nada de nuestro arreglo y seguir delante de toda la familia como enemistados, también quedamos de acuerdo en que si alguna vez vuelve a visitarnos, la cogida será por el culo, recibiendo su consentimiento.-
Aclarado este punto, le dije a Juan Carlos que mi señora se iría al terminar su turno del día viernes y por lo tanto, calculada salir alrededor de las 3 de la tarde para llegar a destino antes de las 9; me preguntó Juan Carlos como iba a ser para estar dos días solo y le contesté que varias veces ya lo había hecho y me había arreglado lo mas bien.-
Yo mientras pensaba en mi dulce morochita y donde la podría llevar en nuestra segunda salida; después de mucho pensar, me acorde de un boliche no de tanta categoría pero muy bien puesto, donde además se gozaba de mucha privacidad y mucha comodidad para estar.-
Después de acordarme de ese lugar, me comuniqué con Tita y le pregunté si al día siguiente estaba dispuesta para nuestra segunda salida; me dijo que no había ningún problema, pero que por las dudas iba a avisar en la casa que posiblemente llegara más tarde, para no tener problemas con la hora de llegada; yo me puse muy alegre porque su decisión me permitía contar con más tiempo para tratar de seducir a mi tesorito; llegó el día y la fui a buscar; cuando la ví venir, venía más hermosa que nunca; con una blusa escotada mostrando el nacimiento de sus dos bellezas y un pantalón floreado bien ajustado que hacía lucir su hermoso culito, lo que me hizo excitar de solo verla; se subió al coche, le dije para donde íbamos y me dijo que no había ningún problema; cuando llegamos al boliche, entramos y había muy poca gente en ese momento, lo que nos permitió elegir el lugar que me pareció más adecuado; nos sentamos y como dije era más íntimo, ya que estaba marcado el lugar para los dos y el sentarnos quedamos los dos prácticamente pegados; de esa forma le pasé mi brazo sobre los hombros y empezamos a charlar; la charla se fue poniendo más interesante mientras yo con el dorso de mi mano que colgaba de su hombro le iba rozando sus tetas; lo hice varias veces y al no tener respuesta negativa de su parte, en lugar de rozarlo, dejé el dorso de mi mano apoyado directamente en su teta; en ese momento le pregunté si ella había tenido novios; me dijo que solamente uno, con el que había terminado hacía aproximadamente seis meses; le pregunté si me podía contar porque se habían enojado; ella me dijo que ella había resuelto terminar la relación porque el muchacho parecía un desesperado, había logrado algunos adelantos con ella pero cada día pretendía más; habiéndole preguntado si ella era virgen me contestó que si y no.- No entendí su contestación y mientras terminaba de apoyar mi mano en sus tetas, con la otra empezaba a acariciar sus piernas por supuesto sobre el pantalón; sobre su contestación, me dijo que si y no porque se trataba de haber tenido penetración, no había habido por lo que SI era virgen, mientras que con los toqueteos habían llegado en algunos momentos bastante lejos, por lo que creía que en ese sentido ya no se la podía considerar virgencita.- Consultada que tan lejos habían llegado, me dijo que una vez, su novio en un descuido de ella, le había desabrochado el corpiño, le estuvo acariciando las tetas y sus pezones se pusieron bien duros de la excitación, hasta que ella reaccionó y el asunto no pasó a mayores; otro día, en el coche de él, su novio la apuró, se sacó la pija de la bragueta, prácticamente la obligó a que ella le hiciera una paja; ella lo hizo hasta que el acabó y ella dejó de hacerle nada y lo obligó a llevarla su casa.- A partir de ahí siempre quería igual o más, lo que hizo que ella diera por terminada su relación, porque ella todavía no estaba decidida a tener relaciones.-
Yo di vuelta la mano, y ya en lugar de apoyar el dorso sobre sus tetas, con la mano bien acomodada, se las agarré mientras seguía acariciando las piernas, y le decía que conmigo íbamos a seguir hasta que ella quisiera.- Se sonrió, me dio un beso en los labios y me dijo que eso era lo que ella necesitaba, que por ahora le estaba encantando mi compañía, que esperaba seguir así.-
Entonces le dije que la próxima vez quería invitarla a bailar, que dicho día si tenía que avisar que iba a llegar bien tarde, porque bailando pasan los minutos sin darse cuenta.- Quedamos que descansaríamos un poco y nos volveríamos a ver.- Mientras ocurría todo lo anterior, yo la besaba en el cuello y ella se estremecía de gusto; la llevé en mi coche de vuelta hasta su casa, donde nos despedimos con muchos besos en los labios.- Descansé toda la semana y ese sábado que estaba solo, me levanté como a las once de la mañana y me dispuse a pasar el día solo y muy tranquilo; me preparé algo para almorzar, lo hice y después me dispuse a gozar de una tarde de tranquilidad sentándome en mi sillón preferido y como estaba solo y hacía calor, tenía puesto solamente un short; cual no sería mi sorpresa cuando alrededor de las tres de la tarde suena el timbre de casa; yo pensé quien podría ser que viniera a molestar en esta tarde de tranquilidad; me asomo y veo que quien tocó el timbre es Carla, la hija de mi amigo Juan Carlos, vestida con un vestido muy veraniego y con un bolso en la mano.-
Le permito pasar y le pregunto que está haciendo ella a esta hora en mi casa y me responde que ella había escuchado que yo le decía a su padre que este sábado la iba a pasar solo en casa, y que entonces ella viene para ofrecerme su compañía; la verdad que eso solo me excitó y una erección se notó enseguida a través del short; Carla la miró sonriendo y me dijo que esperaba que la pasemos muy bien.- Le dije si su padre sabía que ella estaba en mi casa; me dijo que por supuesto que no; el padre sabía que con unas amigas habíamos ido a una casa de recreo que tiene una de ellas en el delta de la provincia de Buenos Aires.-
Abrió el bolso que traía en la mano y me dio un frasquito diciéndome que ese era una regalo que me hacía ella, que yo sabría si tendría que usarlas y cuando; se trataba de una docena de las famosas pastillas celestes, lo que agradecí sonriendo.- Me pidió permiso para ir al baño y enseguida vestida como la vez que le metí la mano en el culo, diciéndome que yo debía juzgar si había avanzado en su forma física o si estaba igual que antes; vino al lado de donde yo estaba sentado y empezó a hacer ejercicios tratando de tocar el suelo con las palmas de las manos pero sin doblar las rodillas: hacía eso bien pegada a mi, y su hermoso culo cada vez me calentaba más, hasta que no pude más y metí la mano debajo de su short, llevándome la sorpresa que debajo de esa prenda no tenía nada; entonces la agarré de los dos y le bajé el short, quedando con su hermosísimo culo al aire; la abracé y la senté encima de mí, enseguida mi pija se hizo notar; la pedí que se levantara un poco para sacarme el short y los calzoncillos; cuando los hube sacado, le dije que abriera sus piernas por fuera de las mías y se sentara despacito para que yo la cogiera; así lo hizo, pasó sus piernas a mis lados y se fue sentando mientras se clavaba mi pija en su hermosa conchita que yo estaba conociendo en ese momento; cuando la tuvo toda adentro se empezó a mover y me dijo que mi pija la estaba llenando toda; al poco rato se empezó a mover con más ganas hasta que me aviso que estaba por acabar, que era la primera vez que eso le ocurría, ya que anteriormente sus acompañantes no le habían permitido llegar a tan hermoso momento.- Cuando llegó al orgasmo, me dijo que era lo mejor que le había ocurrido en su vida; en ese momento la hice salir, porque quería gozar de ella mucho rato y no solamente en ese minuto de calentura, dado que mis años no me permiten hacer desarreglos, pero igual tenía el regalo de Carla que podría usar en caso necesario.- Una vez que se repuso de su orgasmo que según ella era el primero que gozaba, le saqué el corpiño que tenía puesto, quedando los dos completamente desnudos: sus tetas no eran muy grandes pero estaban bien firmes; yo para probarla se las empecé chupar con lo sus pezones al instante se pusieron bien duros y en esa forma es como me gustaban más.-
Enseguida me dijo que su visita sería hasta el día siguiente después del mediodía y que le gustaría quedarse desnudos como estábamos los dos; le dije que si era su gusto no había ningún problema, pero que con una visita tan larga y los dos desnudos seguramente íbamos a coger muchas veces; me dijo que había venido dispuesta para eso aun cuando le dije que yo gozaría de todos sus agujeros; me contestó que su culito estaba sin estrenar, pero haríamos lo posible para poder usarlo sin problemas.- Empezó a moverse desnuda, pero ese hermoso culo me estaba llamando y se lo dije; me contestó que sería su primera vez por ese lado, así que me pedía que no la lastimara; me levanté del sillón en el que yo estaba; la hice poner a ella boca abajo y con dos almohadones bajo su pancilla para que su culito quedara bien a la vista; ella se quedó muy quietecito esperando el ataque; tomé un gel que tengo y lo empecé a pasar por su culito mientras le deba besitos y mordiscos para que se fuera calentando; ella se iba excitando, agarré mucho gel en un dedo y lo metí en su culo, moviendo bien adentro para una lubricación completa y entonces le acomodé mi pija justo en su ojetito; cuando la sintió en la puerta se estremeció, pero de a muy poco mi pija iba entrando en su hermoso y virginal culo; me dijo que le estaba doliendo mucho pero que no parara y siguiera metiendo aunque ya las lágrimas mojaban su cara; paré un momento pero ella me incitó a seguir; entonces empecé a hacer fuerza nuevamente hasta que logré que mi pija quedara totalmente ensartada en su culito; me quedé quieto un momento esperando su reacción y enseguida Carlita se empezó a mover y hacer el típico juego de entra-sale¸ al sentir tan lindo movimiento no pude aguantar mucho y llené ese culo hermoso con mi leche; me quedé un rato adentro hasta que mi pija salió por sí sola, pero le pedí que se dejara sin lavar porque yo quería ver como mi semen se escurría por sus piernas; me dijo que yo era tan chanchito como ella y se quedó desnudita para mi, poniendo mucho cuidado al sentarse por el dolor que sentía en su culito.-
Merendamos algo y nos pusimos a ver la tele, yo abrazándola y jugando con sus tetitas, cuyos pezones se ponían duros; cuando estuvieron bien duritos dirigí una mano a su conchita y la empecé a acariciar; ella se acomodó mejor para que mi mano se pudiera mover con tranquilidad: le fui metiendo un dedo y después dos en su conchita mientras ella se estremecía y me pedía que siguiera que le estaba gustando mucho; al poco tiempo lanzó un suspiro enorme y tuvo otro orgasmo con mis dedos adentro de su conchita, lo que me agradeció y me dijo que yo era un sol para ella.- Y así, entre juegos y toqueteos, Carla iba gozando de los orgasmos que anteriormente nunca había tenido; seguimos jugando de esa forma hasta que llegó la hora de cenar; preparé algo que nos gustara a los dos, nos sentamos a la mesa y abrí una botella de vino para brindar por nuestro tan lindo encuentro; ella nunca había tomado, pero ante mi insistencia empezó a tomar, tomando dos copas con lo que se encontraba completamente mareada; lavamos los platos y aunque era muy temprano, decidimos irnos a acostar; así lo hicimos y Carla con su mareo solo pensaba en coger; me acariciaba, me sobaba la pija, me tocaba las bolas y me decía “papito querido cogeme”; ante tanta insistencia la puse de espaldas en la cama, le hice abrir de piernas y enseguida estaña toda mi pija metida en su conchita; me dijo que mi pija le encantaba porque la estaba llenando toda y la estaba llevando a un nuevo orgasmo; yo seguí con mi movimiento de mete saca y al poco rato, ella estaba otra vez suspirando emocionada porque estaba teniendo un nuevo orgasmo, la dejé recuperar y después seguí moviéndome dentro suyo, hasta que no pude aguantar más y toda mi leche fue a parar a su conchita que la recibió plena de gozo.- Luego de ese nuevo polvo decidimos irnos a bañar, lo que hicimos los dos juntos haciendo toda clase de travesuras como dos choquillos.- Nos fuimos nuevamente a la cama de huéspedes, yo ya estaba muy cansado de tanto juego erótico y enseguida me quedé dormido con Carla al lado mío y por supuesto los dos completamente desnudos.- No supe en que momento se durmió ella, pero ya pasado un tiempo me despertó una sensación hermosa; Carla me estaba chupando la pija y la tenía toda dentro de su boquita; al verla de ese modo, de casualidad volvía a excitarme y después de un rato en esa forma, descargue lo poco que me quedaba de leche dentro de su boca; ella abrió su boquita y me mostró mi leche; luego la cerró y me volvió a mostrarse su boquita y mi semen ya no estaba; Carla se lo había tragado todo; después de eso, miré el reloj y era recién la una de la mañana, por lo que seguimos durmiendo bien abrazados con Carlita.-Cuando estaba amaneciendo, me solté como pude de su hermoso abrazo fui a hacer mis necesidades fisiológicas y aproveché para tomar una pastilla de las que me había regalado Carla porque la verdad tenía muchas ganas de seguir cogiendo, pero no sabía si podría responder; una vez tomada la pastilla me acosté nuevamente bien pegado a Carla y –milagro de la pastilla- mi pija empezó a ponerse dura; de ese modo la desperté a Carla, quien al saber de que se trataba se puso muy contenta y empezamos a coger nuevamente; ella enseguida se puso en situación y logró un nuevo orgasmo lo que la puso muy contenta, mientras que yo seguí taladrando su conchita hasta lograr acabar cuando recién había amanecido.- Descansamos un rato más remoloneando en la cama y comentando lo bien que lo habíamos pasado, Carla me dijo que no esperaba tan buena respuesta de mi parte; yo le dije que me faltaba una nueva visita a su culito, con lo que ella me contestó que aunque le siguiera ardiendo, su culito era para mi todas las veces que yo dispusiera.-
Fue levantarnos y seguir con nuestros juegos, pero una idea se me había metido en la cabeza: volver a ponérsela en el culo, así que antes de desayunar le dije que quería sacarme el deseo; ella me dijo que no había problema; volvimos a “nuestra” cama, donde esta vez le agarré las piernas y las puse sobre mis hombros quedando justo su culito a la altura de mi pija; esta vez no fui a buscar gel, porque quería que ella notara el grosor de mi pija dentro de su culo: en esa forma se la empecé a meter; ella dio algunos grititos de dolor, pero yo seguí insistiendo hasta que con fuerza fue entrando y las lágrimas lavaban su cara, pero mi pija se iba metiendo poco a poco hasta que mis bolas chocaron con su conchita, demostrando que estaba toda adentro; me moví un rato largo hasta que logré acabar nuevamente dentro de ese culo soñado, quedando Carla quejándose del ardor de su culito-
Despues de eso, Carla se fue muy contenta para su casa, mientras yo seguía pensando la mejor forma para cogerme a Tita.-
Continuará

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