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La madre de mi amigo, mi profesora y ahora mi amante

Relato enviado por : learcu el 22/12/2016. Lecturas: 2470

etiquetas relato La madre de mi amigo, mi profesora  y ahora  mi amante   Estudiantes .
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Resumen
En ese momento, la madre de mi amigo y profesora en mi colegio dio un giro completo, quedando de espaldas a mí. Se inclinó lentamente, dejándose caer sobre mis piernas y quedando sentada sobre mí. Llevó sus manos hacia atrás como buscando las mías, hasta encontrarlas y depositarlas sobre sus tetas, como pidiéndome que las acaricie, que las toque, que las disfrute. Sin dejar de soltar algunos gemidos, se fue ubicando de forma que el orificio de su ano estuvo justo encima de mi miembro


Relato


Soy hijo de un padre casada en segundo matrimonio, soy el último esfuerzo de sus testículos a sus 65 años, hoy con 16 años soy el postremo y separado de sus hijos, todos mis hermanastros son mayores de 30, 32 y 35 años. Mi madre me regaloneo bien poco por que a la edad de seis años la perdí y de ahí soy el hijo casi olvidado de mi padre.
Normalmente estoy solo en casa y mi padre en el negocio, a mis hermanastros poco le importo, preocupados de sus hijos tengo sobrinos 10 años de edad, el mayor de ellos... en verdad soy poco valorado como miembro de la familia, así que busco refugio en mis amigos y sobre todo con Nicolás un amigo de 15 años él y sus padres eran como una especie de contención para mí, ya que me brindaban esa imagen familiar de la que yo carecía la pasaba en casa de mi amigo. Eva, la mamá de Nicolás, era muy agradable, además de muy bonita. Su hijo y yo estábamos constantemente inventando raras historias que ella creía inocentemente. Ella es una de mis profesoras en el colegio ya que enseñaba arte, justamente por esa razón..., y siempre me provocaba diciéndome que era un mal chico y cosas así, todo dicho en un ambiente ameno y de afecto. Eva la mamá de mi amigo y profesora en le colegio, tenía 35 años, y era el sueño de todos los adolescentes del colegio. Un cuerpo bárbaro moldeado gracias a la gimnasia, casi 1.65m de altura, cabello castaño hasta los hombros, ojos verdes, la madre de mi amigo era una belleza.... En el colegio ella me llamaba para que le ayudara en sostener las imágenes que colocaba en pizarra o para cualquier ayuda, lo que muchas veces estuve pegada a su cuerpo siendo la envidia de mis compañeros... Este día me acerque a casa de mis amigos y entré por la puerta trasera, y tras dar unos golpecitos, la abrí e ingresé a la cocina... ¿Quién anda ahí...? Era Eva, y la voz provenía del living, así que fui hacia allí, y la encontré. Estaba recostada en el sofá, con una botella de cerveza vacía a su lado y una copa en su mano. Eso no fue lo más sorprendente, sino la forma en que estaba vestida:... vestía una camiseta sin mangas de color negro, que apenas le llegaba a la cintura y que por lo ajustada le resaltaba sus grandes pechos..., para abajo, unas simples braguitas de algodón de color blanco, del tipo bikini. Se veía preciosa y muy sexy con esa tenida, medio arrebatada por los vapores de las cervezas. Me acerqué lentamente al sofá, y me arrodillé frente a Eva. Ella me acercó y nos saludamos con un abrazo y beso, sentía el halito de las cervezas que se había tomado. Me dio un beso en la mejilla, y me acarició el pelo, como tratando de hacerme sentir mejor. Mis hormonas empezaran a alterarse, con la consecuencia lógica de una erección no premeditada por mí. En eso Eva se levanta y camina hacia el baño, pude notar como sus braguitas se habían levantado al punto de casi perderse en la raja de su imponente culo, lo cual hacía que sus nalgas parecieran aún más grandes. Volvió tal como se había ido, sólo que esta vez, al verla de frente, pude percibir como una apreciable mata de vello vaginal se traslucía tras sus braguitas. Incluso, parecía como si parte de estos vellos se asomaran por los costados. Se recostó nuevamente en el sofá, poniendo sus brazos detrás de la cabeza, flexionando una de sus piernas a la vez que dejaba la otra estirada. Parecía una de esas modelos de revistas posando... me pide si le puedo traer una cerveza de la cocina fui a esta y trataba de acomodar mi pene estimulado en mi pantalón de fútbol corto y delgado. Eva estaba parada en la puerta de la cocina reclamando su cerveza. Verla así, vestida sólo con esas braguitas blancas y esa camiseta negra no ayudó para nada en mis intentos por detener mi erección. Yo me mantuve inmóvil en todo momento, lo cual pereció llamarle la atención, porque en dos oportunidades me preguntó si todo estaba bien. Luego mi profesora y madre de mi amigo se fijó en mi erección Se puso colorada, y sus ojos pasaban, sin cambiar de expresión, de mi bulto a mi rostro. Veo que sí tienes un problemita, me dice mirándome a los ojos.... ¿Qué hay aquí, bebé? Ay, mi diablito..., no te preocupes. Es perfectamente normal a tu edad. Las hormonas están como locas, y todo eso. Eva caminó hacia donde estaba yo, puso una de sus manos sobre mi mejilla, y me besó..., no como siempre me besaba, sino que me besó en los labios, no sólo eso, sino que pasó sus brazos alrededor de mi cuello, y me abrazó fuertemente, lo que generó que mi bulto quedara pegado a su entrepierna punzando sus muslos. No te preocupes, lo entiendo perfectamente, dice mi profesora y madre de Nicolás. Sólo estoy un poco sorprendida de que una vieja como yo sea la causante, de esta elevación, mi marido ni me mira, entonces es halagador que al menos alguien crea que soy sexy... Ella sólo se rió juguetonamente y luego me miró, y volvió a besarme, atrayéndome nuevamente hacia ella, y provocando que nuestros cuerpos se toquen. Yo estaba tan caliente que respondí abrazándola por la cintura y acercándola aún más. Sentía como que en cualquier momento me correría en mis shorts... En ese momento sentí como que un rayo me atravesaba a mi cuerpo. Es decir, había tenido algunos encuentros sexuales con mis amigas cuando sus madres no estaban en su casa, pero esto era distinto. Entonces, Eva me tomó de la mano y me guió hacia su dormitorio, puso las palmas de sus manos sobre mis rodillas, presionando sobre ellas para que separara mis piernas. Caí sentado en la cama. Cuando lo logró, acercó su rostro a mi entrepierna. Yo no podía moverme..., ni hablar, ni siquiera respirar. Lo único que podía hacer era observar a las más hermosas tetas que jamás haya visto... Desplazando sus manos suavemente hacia mis costados, comenzó a acariciarme, y luego con una mano empezó a masajear mi miembro por arriba del short. Primero lo apretó, y luego comenzó a subir y bajar su mano por toda su longitud. Nunca había estado así de excitado, y no creía que pudiese aguantar mi carga por mucho más tiempo. De repente, mi pene se contrajo, y comenzó a largar lo que parecían litros de semen. Eva se levantó, y volvió enseguida con algunas toallas de papel: Bueno, bebé..., vamos a tener que sacarte esos shorts así puedo limpiarte. Voy a ponerlos en el lavarropas, para que nadie se de cuenta. Pero lo que tienes ahí es enorme y estupendo, así que a prometerme que nadie se va a enterar de esto..., nadie pero nadie, Eva me sacó el short, y comenzó a limpiarme con las toallas de papel. Mi pene estaba creciendo nuevamente, y casi pierdo la respiración cuando veo que Eva llevó sus manos al elástico de sus braguitas, y las bajó lentamente, despojándose de ellas. Luego se acercó, me quitó mi camiseta..., y se arrodilló y se deshizo de mis zapatillas. Estábamos ambos completamente desnudos, y ya no podía aguantarlo..., necesitaba más. Eva tomó la base de mi pene, y lo colocó en la ranura que se forma entre sus tetas, haciéndome lo que llamamos un masaje masturbador. Se arqueó de tal forma que mientras la base de mi miembro era abrazada por sus tetas, la punta entraba directamente en su boca. Me estaba masturbando con la boca y sus tetas al mismo tiempo..., y yo no podía controlarme. Repitió ese movimiento por lo menos unas diez doce veces, hasta que no pude evitar gritar que me estaba por vaciar mis testículos. Eva, no se apartó..., y al momento en que yo acababa, ella recibió toda mi descarga en su boca. Unos segundos más tarde, parecía haber tragado todo lo que me había sacado, e incluso se encargó de limpiar mi miembro con la lengua, como si estuviese sacándole brillo. En ese momento, la madre de mi amigo y profesora en mi colegio dio un giro completo, quedando de espaldas a mí. Se inclinó lentamente, dejándose caer sobre mis piernas y quedando sentada sobre mí. Llevó sus manos hacia atrás como buscando las mías, hasta encontrarlas y depositarlas sobre sus tetas, como pidiéndome que las acaricie, que las toque, que las disfrute. Sin dejar de soltar algunos gemidos, se fue ubicando de forma que el orificio de su ano estuvo justo encima de mi miembro, y lo iba acercando suavemente, hasta que ambos se tocaban apenas. Yo no podía aguantar mas, era la anticipación de que me iba a coger el culo, esa fantasía que todos los chicos del colegio deseaban, la madre de mi mejor amigo, mi profesora. Sería penetrada por mi pene Eva se levantaba suavemente, para luego regresar a su posición anterior, como una especie de juego en el que la punta de mi pene y su orificio anal se rozaban..., hasta que en uno de esos regresos, fue descendiendo lentamente, hasta que mi pene fue prácticamente devorado por su culo. Todo esto sucedía mientras mis manos pellizcaban y jugaban con sus tetas, Eva gemía y gritaba, como lo disfrutada, complaciendo al miembro de un chico de sólo 16 años..., mientras ella continuaba con el movimiento de subir y bajar sobre mi pene, una de mis manos con las que acariciaba sus pechos fue bajando hasta su vagina, la cual estaba sorprendentemente empapada..., incluso sus vellos estaban humedecidos con ese líquido... Esta vez pude aguantar un tiempo mayor, pero terminé nuevamente vaciando todo dentro del culo de Eva, que se contorsionaba a medida que iba recibiendo la descarga de semen..., termina adentro mi amor, si lléname de tu semen, soy toda, toda... tuya. Jamás había experimentado esta sensación, parecía que nunca terminaba de descargar... Una vez que terminé, ella siguió tiritando unos segundos, como terminando de asimilar su goce..., y luego se inclinó hacia un costado, giró su cabeza y me besó de tal forma que su lengua parecía estar en contacto con mi garganta... Me besaba mientras me acariciaba el rostro, el cabello, el pecho... Tras esto, ella se levantó de encima, y se acomodó en su cama, para acostarse boca abajo. Yo la seguí, y me acosté a su lado, abrazando su cuerpo desnudo..., hasta quedarnos dormidos... Cuando desperté, Eva no estaba a mi lado. Fui al baño a vaciar mis orines, y luego me dirigí a la cocina. Ahí la vi, cocinando..., vestida solo con un delantal de color celeste claro, que no tapaban esos cachetes de ese culito que unas horas antes había llenado con mi esperma... Me acerqué a ella lentamente, pegando mi entrepierna a su culo, abrazándola por la cintura..., y dándole un beso en el cuello. Ella se sobresaltó, como excitada, lo que aproveché para apretar su culo con mi pene..., sintiendo la suavidad de su piel, tomando la forma de la rajita de su culo, y abrazando clavé mi pene en su rajita. Empecé con un movimiento rítmico, como si estuviésemos cogiendo..., ¿quieres más diablito..., no había tenido tanto en un día desde que era adolescente. Ni había disfrutado de un pene tan rendidor. Creo que estos panqueques pueden esperar, ¿no crees?". Apagó la hornalla, se dio vuelta y nos trenzamos en un apasionado beso. Yo me sentía como un animal en celo, como un depredador, tomándola de la mano, la guié hasta la mesa, y la hice inclinar boca abajo, de manera que su culo quedase a mi merced. Empecé a acariciarlo, a jugar con él..., incluso pasé mi lengua por sus nalgas. Sin advertirle, mirando su peluda vagina a la vista, y empecé a cogerla fuertemente..., desesperadamente, con mi pene..., a lo que ella pegó un grito terrible, para luego comenzar a gemir como si su vida se fuera en eso...A medida que Eva gozaba, giró su cabeza para mirarme a los ojos... Esa escena era maravillosa: la madre de mi amigo inclinada sobre la mesa, mientras me la cogía fuertemente..., ella gimiendo como loca y mirándome fijamente a los ojos, con una mezcla de pasión, entrega, sumisión y humillación como nunca antes ni nunca después había visto... En ese momento me suplicó que me detuviese..., para poder volver a su habitación. Intentó zafarse, pero no se lo permití... La llevé hasta la habitación manteniendo esa misma posición..., inclinada, con mi pene dentro de ella..., no era fácil caminar así..., pero se sentía genial... Al llegar a la cama, se separó de mí..., y se dejó caer en ella con las piernas abiertas... Dale mi machito..., cójeme..., cómeme ya..., tan fuerte como puedas. En un instante, ya estaba dentro de su matriz nuevamente..., golpeando los costados de mi entrepierna contra su pelvis, generando un sonido alucinante. Eva enroscó sus piernas en mi cintura, lo que hacía que su culo, debido a mis embestidas, se levantara de por momentos..., lo que aprovechaba para acariciarlo y adorarlo... comenzó a gritar como loca, estaba teniendo un nuevo orgasmo..., y yo estaba muy pronto a tenerlo también... Empecé a llenar su vagina de semen..., mientras ambos gritábamos, nos abrazábamos y nos besábamos extasiados...cuando terminamos, quedamos en esa misma posición, abrazados, sin decir una palabra. Yo deseaba a Eva, y creo que ella me deseaba a mí. En ese preciso momento, éramos la pareja perfecta del otro,: su marido estaba harto del alcoholismo de Eva desde hace un par de años..., casi el mismo tiempo que llevaban sin tener sexo. Me sentí muy mal por ellos..., pero a la vez, no pude evitar sentirme feliz de que Eva haya decidido elegirme para descargarse, para compartir sus problemas conmigo... En ese momento, yo era el chico de 16 años más feliz de la tierra..., y no me importaba en lo más mínimo que ella me doblara en edad... Cada día y cada momento que Eva estaba conmigo y sin nadie más en casa, ella era feliz entregándose a mis caricias y a mis solicitudes de sexo..., casi todos los días teníamos sexo..., en el colegio Eva era mi profesora respetada, con su hijo presente ella era la madre perfecta, con el marido presente Eva era una respetada dama..., solos ambos, Eva era mi mujer, mi puta, mi adorada y penetrada hembra que placer era sentirla quejarse y gimotear penetrada en su cama por mi pene, éramos los amantes felices y nos cuidábamos de seguir siendo unos secretos amantes para la sociedad. Así hemos durado dos años y seguimos siendo amantes...










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