Relato enviado por:
Anonymous
el 1/12/2009.
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Relato completo
Él era un jovencito de 19 años que se vino a estudiar a la ciudad y mi esposo le ofreció una recámara de nuestra casa...Cuando Ricardo quiso entrar a la Prepa tuvo que viajar a la ciudad para hacer sus trámites, se hospedó en un hotelito céntrico mientras hacía examenes y hacía lo posible por conseguir un lugar en las atestadas escuelas citadinas. Pronto se le acabó el dinero y buscó a mi esposo que es su tío y le pidió que si lo hospedaba por unos días mientras hacía sus trámites, luego regresaría a su pueblo a esperar el día en que publicarían las listas de los aceptados.
Mi esposo accedió contento y pasó a recogerlo al hotel donde se hospedaba para traerlo a casa.
Nosotros estabamos recién casados, teníamos escasos seis meses y esa inoportuna visita, vino a terminar con la intimidad de la luna de miel que todavía disfrutábamos. Pero, por apoyar a mi esposo, no puse objeción al respecto y llegó Ricardo a nuestra casa. Al verlo me impresionó en verdad, era un muchacho delgado, pelo castaño claro y chino, ojos casi verdes, y unos labios delgados que almantenerlos cerrados forman un corazón y se deja un bigotillo que le da un toque de señor. Ees bajito, 1.68 máximo y su trasero no tiene nada especial, más bien sus nalgas son tímidas y me da risa ver cómo los pantalones de mezclilla le quedan grandes, no los llena. Hizo los trámites y se fue a su pueblo. Pasó el tiempo y volvió para saber los resultados y afortunadamente para él, salió en listas. Feliz le contó a mi esposo y le dijo que buscaría una casa de asitencia para venir a quedarse y estudiar como era su propósito. Nuestra casa tiene tres recamaritas y mi esposo me preguntó si podríamos hospedarlo un tiempo, mientras se acostumbraba a la ciudad y encontraba un cuartito en renta. Le dije que no había problema, que se podía quedar siempre y cuando aseara la recámara y se responsabilizara de lavar su ropa y contribuir en los quehaceres de la casa. Ricardo dijo que sí a todo y se quedó a vivir con nosotros al iniciar el ciclo escolar. Mi esposo es un visitador médico, trabaja para un laboratorio trasnacional, trabaja tres días en la ciudad y tres fuera de ésta a no más de doscientos kilómetros a la redonda y tiene que dormir fuera de casa cuando sale de viaje.
Las primeras semanas todo parecía tranquilo, Ricardo es acomedido y no me dejaba hacer trabajos pesados, eso me encantó del muchacho además de ser un buen conversador y aparentar tener gran control de sí. Cuando mi esposo y yo estabamos solos, nos acostumbramos a dormir desnudos, bien abrazados y listos para coger si es que alguno de los dos se calienta. Cuando cogemos, mi esposo hace mucho ruido, resopla y se queja como si lo estuviesen matando, por mi parte también gesticulo y le encajo mis uñas en su espalda y cuando llega el orgasmo no detenemos nuestros gritos y respiración agitada hasta parece que vamos a morir. Con la llegada de Ricardo, no cambió nada, ya que la recámara del sobrino es la del fondo y pensamos que no escucharía nada, pero oh sorpresa, una noche cogíamos tan a gusto como de costumbre, Alberto acostado de espalda y yo cabalgándolo frenéticamente con mis nalgas hacia su cara y la mía viendo a sus pies, pues le gusta esa posición porque mete su verga en mi pucha y se le facilita meterme un dedo en el ano, eso a mí me encanta, siento mucho placer que me toque el culito mientras me coge por la pucha. Estabamos a pnto de terminar y empezó mi esposo a hacer grandes aspavientos, resoplar y gemir mientras me llenaba la pucha de repentinos chorros de leche caliente. Yo no pude terminar porque noté movimientos en la ventana que da al jardín, no dije nada pues quería llegar al orgasmo y si le digo a Jaime que vi algo, es capaz de sacarme la verga e ir a ver que hay o quien anda en el jardín. Tras muchas bombeadas de verga en mi pucha y ayudándole con una buena frotada en mi clitoris terminé riquísimo, me tumbé a su lado, nos besamos y nos quedamos dormidos muy pronto. Muy temprano se levantó Jaime, se bañó y vistió para salir de viaje. Le preparé un desayuno ligero y cuando se fue a su trabajo, me volví a la cama. Eran las 6:20 a.m. y ya estaba a punto de dormir cuando escuché ruido, agucé el oído y descubrí que en la ventana estaba Ricardo asomándose para verme desnuda. Me sentí muy caliente al saberme observada por un jovencito calido e hice lo mejor que pude mi papel de mujer dormida para que me viera a satisfacción. me di vuelta y despistadamente jalé la sábana para que dejara al descubierto mis nalgas y disimuladamente me voltee para otro lado y la sábana quedó en la cama, ya no me cubría nada, mi pucha depilada quedó a la vista del sobrino y con movimientos estudiados abrí laqs piernas para que me viara a su antojo. Les juro que tuve un orgasmo al imaginarme que el muchacho se masturbaba a mi salud. Luego lo vi alejarse de la ventana y yo me incorporé de la cama para ir a bañarme e iniciar mis labores de ama de casa. Me enredé en una gran toalla y me dirigí al baño, entré y con toda intención dejé entreabierta la puerta para ver si era cierto que me vigilaba Ricardo. Abrí la llave del agua y entré para recibir la fresca caricia. con disimulo veía a la puerta y no me equivoqué, allí estaba él mirandome, me llené de allegría y cuando jabonaba mi cara ponía mis nalgas a su vista, me agachaba para que me viera bien y con movimientos eróticos le enseñé hasta el culo. Cuando me lavaba el frente, le enseñaba la pucha y mis chiches, grande fue mi sorpresa al verle sacárse la verga y comenzar a masturbarse, era una linda verga, más larga y gruesa que la de Jaime, bien paradita que se veía casi morada su cabeza. Le vi aventar chorros de mecos al terminar y se me antojó seguir jugando con el sobrino. terminé de ducharme, me enredé en una toalla pequeña que apenas me tapaba las nalgas y salí del baño, él ya estaba sentado en la sala y veía la tv. pasé frente a él y aparentando mucha pena corrí a mi recámara pero por lo mojado de mis pies, resbalé y caí ante él como Dios me echó al mundo, me fingí muy adolorida y apenada pero no hice nada por cubrirme. Ricardo, muy atento, recogió la toalla y me cubrió para ayudarme a ponerme de pie. Sus manos no dudaron en hacer algunos toques en mis chiches y al ponerme de pie, tuvo la sutileza de arrimar su verga bien parada a mis nalgas, sentí aquél fierro candente restregarse y casi hundirse en el canal. Le agradecí y me fui a la recámara para vestirme, estando alláse me ocurrió fingir más dolor y le llamé para que me frotase ungüento rubefaciente en mi espalda y cintura. No se hizo el sordo, llegó y me preguntó: ¿dónde te duele tía? Y fingiendo le señalé la espalda y la cintura, le entregué la crema y comenzó el muchacho a sobarme la espaldade arriba a abajo y dando golpecitos muy sabrosos, yo estaba muy caliente y le pedía que pasara a la cintura porque se me abrió con el golpe, pero lo que en verdad sentí que se me abría era la pucha al imaginarme cogida por esa verga dura del muchacho. yo estaba boca abajo sobre la cama y tapaba mis nalgas con la toalla.Cuando empezó a frotar la cintura me pidió permiso para sentarse en mis piernas y se lo autoricé, eso para que pudiese masajear mejor. Cuando se subio para sentarse sobre mí, noté que se había quitado la ropa y su verga quedó erecta apuntándo por atrás a mi pucha. Masajeaba una y otra vez y entreabría mis piernas, estoy segura que para ver mejor mis atributos. En un momento sentí que la punta de su verga se acercó a mi pucha, y con sus dedos separó mis labios y mi vagina quedó expuesta para recibir tamaña verga.Poco a poco, como un experto, Ricardo apuñaló mi pucha, me enterró aquella verga que me hizo gritar de verdad y comenzó a bombear y bombear hasta que terminó inundando mi pucha con leche joven y my caliente...
Me sentí feliz de mi gran suerte de tener ese macho vergudo en casa a mi entera disposición y mi marido ni cuenta se dio que me trajo un sustituto en su cama mientras trabaja...